EI último domingo fuimos a la cancha, siempre cumpliendo nuestra vocación de simple hincha olimpista, y allí en los "tablones" estaba nuestro tema, en la persona de un señor a quien, por años siempre vimos seguir al mismo club, robusto, moreno, fanático, gritón, dicharachero, que conocía a cada jugador de la reserva y de la primera por sus nombres, virtudes y defectos, y desde su emplazamiento en las graderías, les gritaba elogios, insultos, chanzas y gritos de admiración. El domingo, se inició el campeonato y lo volvimos a ver, pero había cambiado. Lo vimos pálido, con esa palidez cenicienta de los enfermos cardíacos, empequeñecido, y además tan flaco, que su robusto cuello de toro de antes, se había vuelto delgado, casi frágil. Además, su facundia, su alegría, su vigor y su vivacidad habían desaparecido. Sentado en su asiento, contemplaba silencioso el partido, y sólo de vez en cuando su mirada apagada brillaba un poco, y una tenue sonrisa saludaba melancólicamente una buena jugada del equipo de sus amores. Se notaba, al primer vistazo, que en un breve lapso de tiempo, de apenas un año, había entrado en la vejez y en la enfermedad, y lo que es peor, en ese estado de indiferencia, de alejamiento, de "no sentir ya" las cosas que son características de la declinación del hombre. Desde luego, por la manera en que jugó nuestro Olimpia, no había razón para el júbilo ni para la alegría, de modo que ese luminoso domingo de tarde salimos doblemente deprimidos, y en mayor grado, por haber sido testigos de cómo el apagamiento de una llama, y por la certeza de que alguna vez pasaremos también por eso, por el ineluctable, ineludible paso del tiempo, y de su amarga secuela de males, donde a pesar de todo lo que se diga siempre con falso optimismo, ya no hay gerovital ni kh3 que valgan, porque lo penoso no es que un hombre "sea" viejo, sino se "sienta", se "muestre" como viejo, como una imagen viviente del crepúsculo cuyas luces y colores van entrando inapelablemente en la obscuridad de la noche. Al reflexionar sobre todo ello, recordamos esa expresión de los periodistas que llaman "fiesta de pueblo" al fútbol, pero al mirar también a aquel hincha declinante, esa fiesta ya nos parece no tanto.-
Mario Halley Mora - MHM
Este episodio, nos contó un amigo con ánimo de colaborar en una de nuestras "historias anodinas" de los domingos, pero como no es anodina, sino en cierto modo penosa, la incluimos hoy, tal como nos la contaron. Se trata de lo que le pasa a un humilde ciudadano sesentón ya, que antes era chofer de ómnibus, pero abandonó el oficio por razones de edad. Entonces, se compró una tijera de podar y empezó a ofrecer sus servicios de jardinero de casa en casa, formándose una nutrida clientela fija de gente que lo apreciaba por la delicadeza que ponía en cuidar el pasto, podar como Dios manda y remover sabiamente la tierra para el mejor aspecto de los rosales, canteros y crotos. Practicando ese humilde oficio, y sobre todo por su método de segar el pasto con tijeras, trabajando horas agachado, ya está sufriendo una deformación de la columna y anda con grandes dolores en la cadera, pero sigue firme en su oficio. De ganar, ha ganado lo suficiente como para edificar una casita y educar a sus dos hijos varones, que han pasado el bachillerato, lograron ingresar en la Facultad de Derecho, y trabajan en un estudio de abogados y escribanos y llegamos al nudo de nuestra historia, cuando nuestro amigo, el que nos contó la historia, encontró al viejo y ya contrahecho jardinero que le suele hacer trabajitos en su casa sentado en la cocina ... y llorando. Compasivo, le preguntó la razón de su dolor, y el hombre le contó sus pesares, que en síntesis, puede resumirse en una sola frase: "sus hijos se averguenzan de él". Es decir, la casi repetida historia de los hijos que mediante el sacrificio del padre humilde y de cortos alcances intelectuales, estudian, aprenden, leen, llegan a niveles culturales altos ... y terminan, despreciando al padre, y avergonzándose ante sus amistades de tener semejante progenitor proletario y humilde. El hombre, ya venía notando con dolor este fenómeno que se producía en su hogar, y la cosa culminó el día anterior, cuando portando el bolsón con sus pobres herramientas llegaba a casa para la cena y oía que uno de sus hijos le decía a la madre "Mamá, ouma la tai rasy" (mamá,ya tenemos aquí el "dolor de muelas") dando a entender con esta gráfica expresión que el padre que llegaba, era la molestia, el desagrado, la cifra negativa en la casa. De ahí su llanto. De ahi su triste situación, y de ahi la razón por la que no podemos contar esta historia, como anodina, porque en sí misma, resulta una tragedia.-
MarioHalley Mora- MHM
Hoy, domingo, nos toca contar una nueva versión de nuestras "historias anodinas", y para el efecto, cabe recordar el episodio que nos contó, expresamente para esta columna dominguera, un joven e Ilustre abogado, y que de hecho, no resulta al mal tan anodino. Pero igual lo contamos. Llamémoslo Rafael al protagonista, que estaba en vísperas de contraer matrimonio después de un largo noviazgo, pues, la novia habia esperado pacientemente a que él se recibiera, de abogado precisamente. Tan solo quince días antes de su casamiento, ocurrió la tragedia en la familia. Su única hermana, casada, y el marido de ésta, tuvieron en el camino a Itapúa un accidente de automóvil y perecieron los dos, dejando huérfanos a un varoncito de un año y a una niña de tres. Los abuelos paternos de los huerfanitos, dijeron estar "demasiado viejos" para encargarse de las criaturas, y por, su parte, Rafael y su finada hermana, ya no tenían padres, de que el único pariente vivo que quedaba era el tío Rafael. Este, no tuvo mas remedio que hacerse cargo "temporalmente" de las criaturas y contrató una señora para cuidarlas, ya trasladadas a su casa. Analizando la cuestión, y habiéndose encariñado con los sobrinitos, decidió que aquello de "temporario” no podía ser. La adopción sería permanente. Y allí se le planteo el problema, pues cuando discutió la cuestión con su futura esposa, esta no quiso saber nada de iniciar su vida de casada con dos hijos .... ajenos. Se plantaron, cada uno en sus respectivas posiciones, y pronto, Rafael comprendió que la alternativa era, o su novia o los bebés. Optó por los bebés, y la novia, apoyada por sus padres, rompió el compromiso. Rafael, que trabajaba bien, sobrellevó airosamente su papel de papá - postizo y aunque quien nos conto su historia no lo dice, suponemos que el amor y la ternura de los niños, le hizo olvidar su fracaso sentimental. Pasó el tiempo, los chicos aprendieron a decirle papá y Rafael volvió a encontrar novia que no puso objeción alguna a convertirse en mamá al dia siguiente de casamiento. Hoy, constituyen una pareja feliz. Rafael y su esposa tienen hijos propios, y en la familia asi constituida, reina el cariño y la fraterna armonía que solo una mujer sensible y buena puede establecer. Y por su parte, Rafael es feliz, cumplió con su hermana, cumplió con los huerfanitos y les dio un hogar y tuvo la suerte de encontrar la mujer que necesitaba. Por eso, esta historia no es tan anodina.
Mario Halley Mora - MHM
Se está llamando a concurso para la canción de Teletón, y según hemos escuchado por una emisora, al parecer, el género musical puede ser una polka, una guarania o una balada. Nosotros sugeriríamos que también se incluyera la posibilidad de participar con una marcha, por el efecto motivador que tiene la música de carácter marcial. De todos modos, este llamado es una linda oportunidad para compositores y poetas o para poetas - compositores, como se quiera, pues el tema, que en última instancia es el de la solidaridad humana, se presta bastante a la inspiración y a la poetización, precisamente, de una de las más luminosas potencias del espíritu humano. La finalidad de Teletón ya ha sido abundantemente publicitada, y los resultados obtenidos en las recientes jornadas, muy importantes, hasta el punto de haber dado ya base financiera para la construcción de los pabellones que servirán de asiento a la Institución dedicada al rescate de los minusválidos. En esa ocasión, la comunidad supo mostrar la generosidad de su corazón, su desprendimiento, y su adhesión elocuente a una obra de bien. En esa exteriorización del espíritu de la colectividad, están dados los valores que el poeta puede recoger para pergeñar su "letra" que sirviera de himno a Teletón. La ayuda al prójimo, la solidaridad, el desinterés, la pura, altruista satisfacción de dar y de darse como quería San Agustín, el participar en una obra de bien en la cual la Sociedad entera da una muestra de salud moral y de energía espiritual, son, como la hermandad, la fraternidad, la projimidad, interesantes y ricas vetas de las que el poeta puede extraer los elementos de una canción que sepa traducir el triunfo de la bondad sobre la indiferencia, la compasión sobre el olvido, la preocupación social sobre el egoísmo, y de la mano tendida sobre el puño cerrado. Ojalá, este llamado de Teletón tenga una ancha respuesta en la inquietud de nuestros poetas y músicos. Es casi milagroso el incentivo permanente que puede dar una música y un verso a los emprendimientos humanos, y así como los soldados se dan valor marchando a la batalla cantando, también la Sociedad puede marchar cantando hacia una meta que al final de cuentas, es el de la victoria, de los valores del espíritu, sobre los lastres materialistas que traban el desenvolvimiento de la Sociedad moderna.
Mario Halley Mora - MHM
La noche del viernes, tuve un sueño. Preocupado como estaba por conseguir un "ejemplar" de muestra para las historias anodinas" de los domingos, vino en mi auxilio Morfeo y me hizo soñar con un individuo que de entrada, me dijo: "Soy tu personaje anodino para este domingo. Creo que el papel me queda bien porque soy más liso que un bastón de abuelito. Figúrate, del primero al sexto grado, en la escuela, jamas gané una miserable medallita. Nunca porté la bandera en un desfile, ni siquiera jamás salí en una comedia. Para mayor desgracia, mi apellido empieza con Zeta, y en todas las listas siempre estaba en la cola, en la cola para todo, para bien o para mal. Soy el segundo de tres hermanos. Mi hermano mayor era la "esperanza de la familia", mi hermano menor, era "el adorno de la familia". Y yo quedaba en el limbo, y no me quejaba, y papá decía que yo era el inútil de la familia, cosa que pretendí desmentir y me presenté al cuartel, pero no hice el servicio militar porque tenía pies planos. Estudié y me recibí de contador público, el número 30 en una promoción de 34, ni que decir, sin medallas ni menciones especiales. Cuando joven, me gustaba jugar al fútbol, pero siempre me dejaban de suplente, o me ponían de arquero cuando el arquero no venía, y me decían que era mejor yo como arquero, que poner un poste. Tuve algunas novias, nada de grandes pasiones. Algunas no gustaban a mi mamá, y otras no gustaban a mi papá, hasta que por fin di con una que gustaba a los dos, y aunque no me gustaba mucho a mí me casé con ella por no hacer problemas. No tuve necesidadde trabajar por una casa propia, porque la casa fue el regalo de bodas de mi esposa. Trabajábamos los dos ella era farmacéutica y como ella ganaba más que yo, era la que mandaba en casa. Tuve dos hijos, a los que nunca les oir decir:"El viejo es formidable", quizás porque realmente yo no era formidable, porque la formidable en la familia era la mamá. Y desde luego, no me llamaban "papá", y menos "papito", sino "che viejo". Entre ellos y la mamá, eligieron esposas, y yo conocí a mis nueras en el Registro Civil. Ahora soy abuelo, pero para qué. Cuando la niñera sale de franco le dicen a los nenes "andá quedate con abuelito" y mi único papel de abuelo es de niñera-substituta. No gané una sola medalla no fundé un solo club nunca me dieron un pergamino, jamás pasé de vocal suplente en mi Seccional. Nunca me designaron orador ni siquiera en un entierro. ¿Qué te parece?: Sirvo para tu "historia anodina"? Le dije que si y al día siguiente me puse a escribirla.-
Mario Halley Mora - MHM
Cierta naturaleza de profilaxis mental suele darse a la afición de la gente a dedicarse, por pasión y por gusto, al trabajo de coleccionista. El interés que esa gente pone en su afición, el buen uso que hace de su ocio, el placer que deriva de la contemplación de sus tesoros, y el placer mayor aún de enriquecerlos, constituyen satisfacciones inapreciables, y, según se dice, un sólido respaldo a la salud mental, a la paz del espíritu, a la tranquilidad, al sosiego. Personas existen que coleccionan, desde luego, estampillas, afición ésta que conlleva, aparte de su carácter placentero, un costado financiero importante, porque las colecciones de estampillas son valiosas y rentables en la medida de su riqueza, y especialmente, cuando contienen especímenes raros. Pero otros coleccionistas no piensan en el aspecto material, como los que coleccionan mariposas, marquillas de cigarrillos cajas y sobrecitos de fósforos, que son cosas comunes. Tampoco piensan en lo material, los que tienen gustos más raros de coleccionistas, como un amigo que colecciona naipes, de todos los tipos y para todos los juegos, y otro que colecciona raíces y ramitas de formas extrañas, más valiosas cuanto más reproducen casualmente siluetas y actitudes humanas o de animales, y un tercero que según nos cuentan, con una pincita, hace y colecciona "miniesculturas" usando como único material, el vulgar clip sujetapapeles que se encuentra sobre cualquier escritorio. Este tema de los coleccionistas, viene a cuento al referimos a la invitación que hemos recibido de conocer una colección de llaves, perteneciente a una dama de edad, que nos mostró orgullosamente cerca de 700 ejemplares distintos de este sugerente adminiculo, guardián de secretos, centinela de cautivos, responsable de tesoros, de joyas, de intimas riquezas. La colección que vimos, incluye desde pesadas y herrumbrosas llaves de hierro de elaborado diseño medieval hasta delicadas llavecitas de plata de joyeros forrados de terciopelo o de "diarios Íntimos" de pudoroso contenido. En fin, todo un muestrario del arte del cerrajero, artesano o artista, destinado a guardar intimidades, sea la del formidable castillo o del perfumado cofrecito donde envejecen y amarillean antiguas cartas de amor
MHM – MarioHalley Mora
Esta columna podría titularse "El arbol que se negó a morir". Y comienza cuando en cierta oportunidad se nos ocurrió plantar en nuestra acera, un árbol de kiri. Creció exuberante y verde, y era una fiesta, porque sus grandes hojas como pantallas eran perennes, no caían nunca, y formando parte del follaje apretado, daban una sombra fresca y bienvenida en verano. Pero un día, decidimos cambiar las losas de la acera por esas baldosas que llaman "veredita". Así se hizo, y poco tiempo después, nuestra linda acera empezó a mostrar ondulaciones raras; levantamos dos o tres baldosas descubrimos una raiz de kiri que intentaba producir un nuevo arbolito. Decidimos cortar por lo sano, es decir, derribamos el kiri, y pedimos al proletario encargado que también desarraigara el tocón. Así lo hizo. Descansamos un mes, pero un dia, observamos un tierno brote de kiri, ya en el jardin de nuestra casa. Cavamos, investigamos, y allí estaba otra raíz tratando de reproducirse. Cortamos aquella raíz intrusa, incluso, según la recomendación de un vecino, la quemamos con una mezcla de sal y gasoil, y dimos por terminado el problema .... por poco tiempo, porque sucedió que la puerta del zaguán, ya dentro de la casa, de pronto empezaba a trabarse en el piso. Pensamos que el gozne se había vencido, pero no era así: las baldosas se habian levantado. Retiramos una de ellas y allí estaba, invencible, la raíz del kiri, a diez metros del difunto árbol padre, tratando de salir de nuevo a la superficie. Retiramos dos metros cuadrados de piso, cortamos y quemamos aquella raiz y esta vez si que pensamos que el problema estaba solucionado. Vana ilusión, porque una semana después, una sospechosa humedad empezaba a surgir en el piso de nuestro escritorio, bien al fondo de la casa. Un experto nos dijo que aquello se debía a una rotura del caño de la cloaca. Vuelta a levantar el piso, y allí estaba el caño, no roto, sino asombrosamente desplazado de su lugar ... por la raíz del kiri, que se había introducido en las junturas y buscaba la humedad del interior de la cloaca, y esto sucedía ya a veinte metros del kiri padre, cuya raiz, por lo visto, se habia abierto paso debajo de cimientos y piedras. Arreglamos aquella cañería, pero no estamos tranquilos, con la convicción de que el árbol que no quiere morir está realizando su terco trabajo subterráneo, y no descartamos ya que en algún momento, veamos surgir un triunfante retoño de kiri .... por el agujero del inodoro.
Mario Halley Mora - MHM
De los labios de los niños y de los borrachos a veces salen “grandes verdades" dice el viejo refrán. Y recordamos esto, cuando hace unos días, un abuelo estaba mirando, y oyendo, en la Televisión, un concierto de la Orquesta Sinfónica de Viena. A su lado, estaba su nietecito de tres años, también capturado por el hermoso espectáculo en colores del suntuoso teatro, la multitud, los músicos y la música. Pero en un momento dado, el nieto le preguntó al abuelo: "Abuelo qué hace ese señor parado, moviendo allí un palito?" Sonriente, el abuelo le contestó que era el Director de la Orquesta, el que mandaba sobre todos los músicos, y que los músicos tocaban de acuerdo a los movimientos que hacía con, el "palito". El chico quedó pensativo un momento, volvió a mirar la pantalla, y de nuevo preguntó: "Pero ¿cómo va a dirigir a los músicos si ninguno de ellos le mira?". El abuelo fijó la vista en la pantalla, y realmente, comprobó que los músicos tenían las vistas fijas en sus respectivas partituras, y según se veía, casi nunca levantaban los ojos hacia el, Director. Así, con una, inocente pregunta infantil, se le planteó una duda que le acompañaría por mucho tiempo. Como la mencionada, hay un verdadero repertorio de preguntas infantiles llenas de una tonta sabiduría que a veces resultan imposible contestar. "Si la tierra es redonda, ¿por qué no se caen los que andan decostado o de cabeza?". "¿Puedo hacer un agujero y salir al otro lado del mundo?". "Si Dios está en el cielo ¿por qué no le ven los astronautas?". "Si podemos aprender a nadar como los peces ¿por qué no podemos aprender a volar como los pájaros?". Preguntas que tienen la virtud, muchas veces, de dejarnos mudos, porque aunque disparatada en el fondo, la pregunta infantil siempre tiene una lógica que el adulto no puede aprender sin caer, él también, en la fantasía, que no es el remedio para contestar seriamente una pregunta, porque si vamos al caso, la base de toda fantasía es la mentira, y al niño no hay que mentirle nunca, según dicen. Mientras tanto, padres y abuelos, por los siglos de los siglos, seguirán siendo acosados por atormentadas preguntas, aunque muchas de ellas por medio de las nuevas concepciones de la educación infantil ya pueden ser contestadas con la verdad, como cuando el nene pregunta. “¿De donde vienen los nenes?”
Mario Halley Mora - MHM
Un simpático señor, que no se identificó pero posiblemente, por la edad está en la "curva descendente" ya, nos llamó para referirse a nuestro comentario-í sobreaquel que dijera con aire de sabia derrota: "Yo ya no estoy para esostrotes". El nos dijo también que cuando se llama a reflexión, llega a la conclusión realista de que ya no está para muchos trotes, y desde luego, antelos inevitables desaños, deseos y tentaciones impropias ya de la edad quealcanzara, se llama a una prudente prescindencia. Sin embargo, a juzgar por loque nos dijera, si bien acepta, dice y practica aquello de que "ya no estápara esos trotes", contrapone a la sentencia, en cierto modo desmoralizante,otra sentencia, de carácter consolador. Esta sentencia, que envuelve cierta rebeldía,dice, según él: "Quién me quita lo bailado". O sea, que la posiciónmental que él asume ante su presente y sus circunstancias, se redondea en elpensamiento de que "yo ya no estoy para esos trotes pero quién me quita lobailado". No está mal como actitud ante la vida, sobre todo si "lo bailado" en el pasado estuvo sembrado de satisfacciones, rico en alegrías, pródigo en instantes felices, florecido en momentos inolvidables, y sobre todo jalonado por las inefables dulzuras que vienen como tomadas de la mano de laprimavera, la juventud, y el amor. Desde luego, al hombre que tuvo, o tiene, lasuerte de tener fin curriculum feliz, que 'guarda recuerdos felices y que recuerdahazañas venturosas, nadie le puede "quitar lo bailado", porque siexiste patrimonio intransferible y enajenable, es precisamente el mundo interiorde las personas, la suma de sus experiencias y recuerdos, el trazo de suscicatrices v la melodía intima de sus venturas. De modo que el simpático señor que nos llamara tiene razón cuando dice que nadie le puede quitar "lo bailado". Su pasado es suyo, y de nadie más, cuando amó y le amaron,cuando sufrió el flagelo del castigo o gozó de las dulzuras del premio. Cuando estuvo en paz con su conciencia o remordido por sus acciones. Cuando degustó lafelicidad y aguantó el dolor: cuando floreció su alma en una bienvenida y se agostaron sus flores en un adiós, él vivió, vivió intensamente, bailó al ritmocaprichoso de su propia música existencial y girando y girando le tomo el gusto a su propia vida, que aun le queda en la boca, co mo le queda en el oído el eco de la música que le hace decir:“Quien le quita lo bailado”
Mario Halley Mora - MHM
Esto de ninguna manera es propaganda interesada, pero lo cierto es que hace aproximadamente unos días, una firma comercial de plaza, representante de una fábrica alemana hizo la demostración de una novedosa máquina que aqui, debemos comprarla por docenas, o por lo menos, la deben comprar ingenieros y empresas de construcción en general. Esa providencial, utilísima y eficiente máquina, excava túneles sin romper la superficie. Túneles que son conductos para cables, caños, y todo lo que se debe enterrar bajo la tierra. Si el uso de la bendita maquinita se generalizara los automovilistas en general, respiraríamos mas tranquilos, porque si existe una plaga es aquella de propietarios que rompen el asfalto o levantan el empedrado frente a su casa, instalan sus desagües, y dejan por semanas unas tremendas trincheras donde van a morir sin heroísmo algunos elásticos y amortiguadores, y donde se pierde para siempre la alineación del sistema de dirección de los autos, con la yapa, a veces, de un carter de aceite irremediablemente abollado. A veces, algunos propietarios demuestran la “buena voluntad" suficiente como para rellenar con “ybypytá" que no sirve para nada, a no ser la de esconder el cuerpo del delito. Otros, tal vez aconsejados por algún ingeniero que se recibió por correspondencia, proceden a reponer el asfaltado del empedrado pero con una considerable altura sobre el nivel del suelo, fabricando de esa manera un "lomo de burro” de también letales consecuencias. La teoría en este caso es que el lomo de burro irá cediendo con el paso de los vehículos hasta nivelarse, pero lo que no dice la teoría y si se nota en la práctica, es que los golpes para nivelar el lomo de burro, los sufren también los vehículos. Además, suele ocurrir que realmente el lomo de burro va descendiendo, y se nivela, pero no se detiene ahi, porque sigue bajando hasta que el primitivo lomo de burro se convierte en un canal, que queda allí para siempre. De ahí nuestro entusiasmo por esta máquina. Evitan que se rompan asfaltados lisos y flamantes y caros de asentar y de sostener. Y evitará que se rompan los vehículos, ahora que los repuestos valen su peso en oro, especialmente los amortiguadores que de 8 a 12 mil el par, ha subido mas o menos de 60 a 80 mil el par. Y eso que no exageramos nada. Lo dicho, hasta dan ganas de pedir que se declare obligatorio el uso de la citada maquina.
Mario HalleyMora - MHM
Por razones que solamente ellos sabrán y justificaran, hace un tiempo se prohibió en Buenos Aires un tango de Discepolo, Cambalache. Al parecer le encontraron alguna connotación política actual, quizás por aquello de que podía encontrarse en el mismo montón“ a un burro y a un profesor" y a San Martin el Libertador junto a Carnera(al parecer un boxeador medio idiota y bruto que sólo sabía dar golpes). Quizás la intención del poeta mirando el escaparate de aquel Cambalache (negocio dedicadoa la compraventa de cualquier cosa) fue hacer una parábola critica y descarnada de su tiempo y de su medio. Pero también, sin quererlo, canto un réquiem o ante la muerte de las cosas; sobre todo cuando verseaba que allí se veía un glorioso sable de granadero junto a un viejo calefón. Y eso, la muerte de las cosas que alguna vez fueron heroicas, queridas, sagradas o simplemente útiles, es el gran tema para el poeta, que cuando entra en ese mundo alucinante e intemporalizado de un Cambalache, estará sintiendo que respira el aliento de las cosas viejas,definitivamente arrinconadas para el olvido. Sin ser poeta, hace unos años, nos gustaba entrar a un negocio que forma parte de la Historia asuncena, que todavía no tiene su cantor ni su historiado. Ese negocio, era de un Señor llamado Cachero Pulgar, y estaba en la calle Presidente Franco. Era el cambalache perfecto; Hierros de extrañas formas de máquinas ya superadas por el tiempo y Ia técnica, bombas de agua, cuadros, ventiladores arcaicos, máquinas fotográficas, máquinas de escribir añosas en las que quizás tecleaban sus grandes ideas 0’Leary o Fulgencio R. Moreno, y muebles como suntuosos tocadores con mesa de mármoles rotos y espejos desvaídos, conservando aún la elegancia de sus maderos tornados, retratos de desconocidos abuelos, de damas de dulce mirar de lacitos en el cuello castamente oculto por altas gargantillas. Un mundo mágico y muerto a la primera impresión, donde imperaba su derrota que llama a una opresiva nostalgia de su pasado que no conocimos, pero que estaba allí. En fin, tan “de todo" había allí, que una vez encontramos al mismísimo don Leopoldo Ramos Giménez, hurgando entre hierros y buscando componentes para construir su soñada máquina de “movimiento continuo", que no llegó a construir, pero se desquito convirtiéndose el mismo en “movimiento continuo”, al menos si se considera que con mas de noventa años, sigue erguido, trabajando, dinámico como un adolescente y como dice él, con “cuerda para rato”
Mario HalleyMora - MHM
Como hoy es el día de una historia anodina, vamos a referir un hecho reciente que protagonizó un vecino nuestro, hace pocos días. Resulta que el hombre era acreedor de un personaje que le debía 180 mil guaraníes. El deudor se presentó un día proponiendo traerle un aparato de TV en color, y que la deuda quedara saldada. Nuestro vecino aceptó y el otro le trajo el televisor. Lo que no le dijo era que había retirado el aparato de una casa comercial pagando sólo la primera cuota ... y que no tenía la más mínima intención de pagar las restantes. La casa comercial estafada de esa manera, rastreó el destino del aparato llegando a descubrir su paradero en casa de nuestro vecino. Y ocurrió que un buen día, llegó a la casa de nuestro vecino un oficial de justicia acompañado de un Policía, con el mandamiento judicial para secuestrar el televisor. Nuestro vecino protestó. Como suele ocurrir, el embargo cayó de golpe, sin que le hubieran notificado de juicio alguno. Además, de hecho, él había pagado 180 mil guaraníes por el aparato. Pero el oficial de justicia tenía el mandamiento de secuestro, y la fuerza pública para apoyarlo. Entonces, nuestro irritado vecino leyó atentamente el mandato judicial y dijo: "Muy bien, aquí dice que yo debo entregar el televisor, pero no dice en qué estado debo entregarlo" y fue al patio a proveerse de un hacha. El alarmado oficial de justicia le preguntó qué se proponía hacer, y mi vecino le contestó que entregaría el aparato como a él se le antojara, porque el mandamiento no especificaba nada al respecto. Como su clara intención era arremeter a hachazos contra el televisor, intervino el oficial de Policía y dijo al oficial de Justicia que informara, del hecho al Juez, y el oficial de justicia estuvo de acuerdo, dando así a nuestro vecino tiempo para consultar con un abogado, que resultó amigo del Juez, y a quien el abogado le convenció de que nuestro vecino era un "comprador de buena fé" y no le podían despojar de lo legítimamente adquirido, y que en, todo caso, la casa comercial debía perseguir criminalmente al estafador. Correcto o no en el aspecto jurídico, al argumento valió para esta vez. Nuestro vecino salvó su televisor, y el televisor se salvó de convertirse en leña. Claro que para que el final no sea del todo feliz, quedó la casa comercial con el clavo . . y la sangre en el ojo.
Mario Halley Mora - MHM
Hoy, domingo, nos toca relatar nuestra acostumbrada "historia anodina". Y remarcamos lo de "anodina porque lo que vamos a relatar es vulgar y repetido, pero no por ello, menos cierta. Llamemos a él, Manuel, y a ella María. Hace mucho muchísimo tiempo en plena niñez, fueron compañeros de juegos, vecinos del mismo barrio; después vino la adolescencia, y jugaron a ser novios, y cuando llegó la juventud el noviazgo de juguete se hizo amor de veras. Manuel fue el primer amor de María,y vice versa. Pero, ocurrió lo de siempre. Ambos tenían la misma edad, pero resultaba que un muchacho de 20 años era todavía un chico, y una chica de 20,una mujer ya inclinada a cosas más serias y a jóvenes de mayor edad. Ella conoció a un estudiante de medicina, no olvidó su primer amor, pero por razones prácticas prefirió al que "ya tenía un porvenir". Finalmente, el novio se recibió de médico y se casó con María. Por su parte, Manuel viajó a Montevideo, donde se empleó en un Hotel, e hizo una carrera desde auxiliar contable hasta el de Gerente. Nunca se casó y con ese rango se jubiló y volvió al país. Entretanto, María había enviudado, un hijo suyo era médico y otro abogado, además de tener una hija casada. Así las cosas, una vez, Manuel, que había vendido su casa en Montevideo y quería comprar otra aquí en Asunción, recortó un aviso del díario y fue a ver la casa en venta. Pulsó el timbre, se abrió la puerta ... y allí estaba María, con sesenta años encima, a igual que él. No seremos ilusos ni mentirosos y decir que renació el amor. No, pero volvió el recuerdo y de la suma de dos soledades, la del solteron y la de la madre cuyos hijos se habían marchado, nació sí una cálida amistad. El la visitaba a ella, tomaban el té, recordaban tiempos pasados y se hacían mútua compañía. A veces, se sentían audaces y aventureros e iban al cine o al teatro, dentro de la pureza y la castidad que ya son obligatorias a los sesenta años. Los hijos se enteraron, y primero se enojaron, pero después de conocer al viejo amigo, lo tomaron a broma y preguntaban cuándo era la boda. Pero no hubo boda, ni la habrá. Porque los dos reconocen que ya "es demasiado tarde para esas cosas de criaturas", Y se contentan con una amistad limpia, sedante para el espíritu, reconfortante para la soledad, y asi seguiran, encontrando ecos antiguos de sus vidas, recordando el barrio, a la gente que ya no está, y brindándose mutuamente una melancolica felicidad de estar juntos y llenar las horas vacias de la vejez
Mario Halley Mora - MHM
La creatividad publicitaria, es una actividad seria, delicada, que exige talento e imaginación. En nuestro país, como estamos viendo en la TV y a veces en el cine, hay muestras de buena creatividad y de capacidad técnica para la ejecución de los llamados "cortos" publicitarios, y si ya no hemos llegado, ya estamos cerca del momento en que se exija que todos los "cortos" que se pasan en el país sean de factura nacional, y se prohíban los cortos que vienen "enlatados" desde el exterior, algunos de notoria infantilidad, como el enanito de la "casa de junto" y otros. Sin embargo, todavía adolecemos de algunos altibajos que, con un poquito de cuidado en el detalle, podrían superarse. Tenemos por ejemplo, la afinada filmación de un aviso de cigarrillos en que se vé a un suntuoso Rolls Royce llegando al moderno aeropuerto de nuestra ciudad. De él desciende un ejecutivo que portafolios en mano cruza la amplia y soleada explanada, entra en el edificio, sube a una escalera mecánica, y poco después, aborda un gallardo avión jet que despega, mientras el ejecutivo, arrellanándose en su butaca, extrae un cigarrillo de determinada marca, y al placer de volar, se supone, suma el placer de fumar buen tabaco. Todo sería perfecto, desde el punto de vista técnico, creativo, y también de la utilización inteligente de las muestras de nuestro progreso material, si el mencionado "ejecutivo" no "luciera" un traje que parece confeccionado por un sastre del Mercado 4, arrugado, deforme, con pliegues y tirones por todas partes. Una evidente muestra de descuido en el detalle. Una lástima, porque es un aviso bien concebido, que renguea a causa de una sola falla. Sin embargo, tenemos ya otras expresiones de creatividad publicitaria que salen perfectas, como el "corto" hecho para un jabónque según sus fabricantes contiene esencia de "pacholí". En ese"corto" se combina belleza, nostalgia, elegancia y una actuación, muy natural de las protagonistas, y es un "producto nacional" que puede ser exhibido en cualquier canal del mundo, por la fidelidad en los detalles y la efectividad del reclamo publicitario que realiza. Todo esto, quiere decir deque ya empezamos a contar con material humano y recursos técnicos capaces de hacer de la publicidad una actividad rentable, que podría ser una interesante fuente de ingresos para los trabajadores paraguayos. Y a ese propósito, debemos contribuir todos.-
Mario Halley Mora - MHM
Abundante información trae la prensa argentina que aqui circula libremente, sobre las penosas circunstancias provocadas por las crecidas de los ríos Paraná y Paraguay, el anegamiento en el pais del sur de cultivos y carreteras, y las aguas irrumpiendo en sus ciudades costeras. También leemos en diarios y revistas de Argentina, diversas teorías acerca del origen de esta creciente, y como no podía ser menos, el inefable Almirante Rojas, se va al extremo de acusar al Brasil de "adueñarse" de la Cuenca del Plata, de construir con el Paraguay, Itaipú, y de culpar a Itaipú, de todos los "males que afligen litoral argentino, llegando, este almirante sin barco y sin juicio, a sentenciar que Brasil y PARAGUAY deben indemnizar a la Argentina por los daños causados. Sin embargo, otros estudiosos mas serios dicen que la actual creciente es igual, O UN POCO MENOR, que la creciente de 1905, y en 1905 no habia Itaipú ni nada parecido. Nosotros, absolutamente legos en materias hídricas, no podemos sino hacer ciertas reflexiones cuya simpleza se nos puede perdonar, como por ejemplo, que las inundaciones provienen del exceso de agua en los rios, y el exceso de agua en los rios, proviene de la activación de las únicas fuentes "proveedoras" de agua: El deshielo de las montañas, como el caso del Pilcomayo, y la inconcebible cantidad de lluvia caida en las nacientes y en el curso de los dos Paraná y Paraguay. Culpar a Itaipú del aumento del caudal de agua del desmadre de los rios y de las inundaciones consiguientes, equivale entonces a sostener un absurdo que sólo el Almirante Rojas puede sostener: Que Itaipú FABRICA agua, cosa que no puede ser tomada en serio ni, por un niño de cinco años. La única fábrica de agua conocida, está en la Naturaleza, en esos procesos que nos enseñaron en la Escuela, de evaporación, condensación en las nubes y vuelta a la madre tierra. Es alli, en ese proceso natural que de pronto adquirió dimensiones mayúsculas estadísticamente demostradas, está la explicación de lo que esta pasando con los ríos Paraná y Paraguay. Con Itaipú o sin Itaipú, ha caido del cielo mas agua de lo que los cauces pueden contener y se desbordan... , y dan ocasión propicia al Almirante Rojas para dar un objetivo de odio, al damnificado de su país, hacia él Paraguay, tal como relató un viajero paraguayo que iba por tierra a Buenos Aires, y cuando fue detenido en un puesto de gendarmería, un ceñudo gendarme le espetó: "A ver si uds. los paraguayos se dejan de j.. . con los rios . . .”
Mario Halley Mora - MHM
Intrigante, perverso, cinico, enemigo de la cultura, procaz, sibilino, mentiroso, y otros piropos me viene endilgando a razón de tres veces por semana, mi compadre González Delvalle en las columnas de ABC con Color, desde luego, con la anuencia de su Director, que le hubiera, recomendado, si tuviera algún criterio, que los asuntos personales, si existen, no se ventilan por los diarios, y deben ser llevados, si hay hombría, en el terreno que corresponde. La verdad pura y lironda, es que yo no sé a qué se debe la "compadremanía" o "compadrefobia" que padece el exfuncionario policial y actual critico del Gobierno. Tal vez porque en teatro no tiene obras de la envergadura de las mías, tal vez porque no ha ganado los premios nacionales e internacionales que gané yo, tal vez porque su novelita de NAPA "Función Patronal" pasó desapercibida y mi novela, en la misma editorial, "Los Hombres de Celina" fue galardonada (por Josefina Pla, José Luis Appleyard, Dr. Barreiro Maffiodo) como la mejor obra literaria del año, ya lleva dos ediciones y es posible que sean pronto tres. Tal vez porque nunca disfracé el plagio con el rótulo de “Adaptación" o "Version propia", Y él si, con, sus obras "El Delegado" (basada en El Sombrero de Tres Picos) y algo de "Río Revuelto" basada en una obra brasilera, o en la adaptación brasilera de una obra de no se de dónde. Tal vez porque como periodista, la poca notoriedad que conseguí es en base a trabajos siempre respetuosos del lector, mientras él, para ganar también notoriedad, tiene que echar mano al escandalete, el sensacionalismo barato, la demagogia más barata aún, a la "denuncia" tipo panfletario, y al desafio a las leyes, no tan valiente en el fondo, porque la libertad de prensa lo inmuniza en cierto modo. Por todos esos "talveces" no le contesto a él, porque seria tonto polemizar con un maniaco obsesivo. Y precisamente de eso quiero que se decuenta su patrón: de que tiene un maniaco en casa, cuyos brulotes, halagando el morbo publico, tal vez ayude a vender mas el diario, pero que le quita a ese mismo diario, toda dignidad, señorio y seriedad. ABC no es “AQUÍ”, pero con Gonzalez Delvalle adentro se le parece, y eso no puede permitir un Director que tuviera buen juicio y criterio, que es lo que tratamos de inducirle con nuestras amables cartitas abiertas.
Mario Halley Mora - MHM
Algunos amigos, curiosos, me preguntan por qué, cada vez que el panfletero González Delvalle me ataca gratuitamente, y ya van 18 artículos, yo me despacho con una amable carta abierta al Director del Diario en que escribe. Cartas que si tienen algo de dureza, no es más que la dureza de la verdad, de la verdad que solo parece insultante, cuando uno vive en el engaño, o en el autoengaño, como bien podría ser cuando se trata de ocultar algún complejo de inferioridad con alguna manía mesiánica, como parece ser el caso. Además, para explicar esto, me viene a la memoria, un episodio de la guerra aérea en la Primera Guerra Mundial, cuando aviadores ingleses bombardearon, con m ...... una ceremonia de presentación de la bandera que se hacía en una base aérea italiana. Pero resultó que uno de los pilotos de aquella escuadrilla italiana era Gabriel D' Anunzio, el gran poeta. Este, que además de poeta era valiente, subió a su avión y fue a bombardear la base aérea inglesa ... con un gran ramo de rosas, al que iba pegado una notita:cada Nación honra a sus adversarios con lo mejor de su alma. Como soy un convencido de que los simples seres humanos nunca nos equivocaremos imitando el ejemplo de los inmortales, prefiero jugar a ser grande e ignorar lo que produce y con lo que bombardea mi compadre, y dedicarme a demostrar a su patrón que eso está mal, que es un abuso, que no es ético respaldarse en la Ley del tiraje para dañar por simple maldad, cosa que un Director que conoce su oficio, y la carga moral de su cargo, no debe permitir. Un diario con "fe en la Patria", debe ser también un diario con fe en el hombre, y de acuerdo a ese principio, no puede aceptar que yo sea tan integralmente perverso como su escriba quiere demostrar, atacando, atacando, volviendo atrás en el tiempo, recogiendo basura, juzgando y sentenciando sin el menor espíritu de equidad, revelando un frenesí mas digno de una camisa de fuerza que de corbata de periodista, herido tal vez porque alguna vez acepté ser el padrino de su hijo pero no su compadre en sus sorprendentes cambios de acera, porque quedó en evidencia como pura cáscara, cuando rehuyó un diálogo público y decente, una de las cosas, por otra parte, que lo descalifican y hacen que en vez de contestarle a él, le conteste a su patrón, dentro de las buenas maneras del caso.
Mario Halley Mora - MHM
En plena calle, nos cruzamos con dos hombres que van conversando y oimos de pasada que uno de ellos dice: "No, hermano,yo ya no estoy para esos trotes". No pudimos averiguar de que estaban hablando, de que uno de ellos se estaba privando ya por prudencia, por miedo o por que no puede mas, y decia que ya no estaba para esos trotes. Pero lo que si concluimos es que esa persona anonima que se nos cruzaba en la calle, estaba admitiendo algo dificil de admitir, y tambien doloroso de admitir: que se estaba poniendo viejo, que estaba perdiendo vigor, energia, lucidez, empuje y ganas, señal inequivoca del avance de la edad, y de las limitaciones que ello implica para el hombre. De ahi que en esa admision oida al pasar; yo ya no estoy para esos trotes, pudiera ser que estuvieramos oyendo tambien la expresion de una virtud del caracter y del espiritu: la sabiduria de envejecer. Y aun mas, la sabiduria de envejecer dignamente, decorosamente. Virtud esta que no es comun a todas las personas de edad, y en nuestro caso, a todos los hombres de edad, porque no es muy raro ver a personas que ya rozan, o ya estan en la ancianidad, que luchan desesperadamente para conservar por lo menos, el aspecto exterior de la juventud. Visten a la moda juvenil, se cortan el pelo al estilo de un muchacho, y si los tienen blancos los tiñen con el lamentable resultado de exhibir una pelambre rojiza de indefinible color metalico; se matan haciendo ejercicio para disimular la barriguita, y no faltan hasta los que se hacen planchar quirurgicamente las arrugas de la cara. Otros que van mas alla, y considerando que la medida de la juventud es el vigor sexual, se vuelven afanosos don juanes, sin tener en cuenta que en el marco de la familia, ya estan desempeñando el apacible y sosegado papel del abuelito, y cayendo asi, en plena vejez, en una doble vida en que por un lado se sienten perentoriamente llamados a la comodidad de las zapatillas de felpa, al amable sillon y a los diarios para leer, y por otro, se ven compelidos a vestirse a lo play boy, ponerse un colorado pañuelo al cuello, y salir en el auto en busca de ardientes aventuras, al final, casi nunca. . . ya del todo satisfactorias. Justamente contemplando estos hechos y estos personajes es que tenemos una idea mas clara de lo que significa La sabiduria de envejecer.-
Mario Halley Mora - MHM
Hoy, domingo, corresponde contar otra historia anodina, la cual no es original nuestra, sino la colaboracion de un amigo que nos la conto, y como el relato, la transcribimos.Se trata de una chica campesina que vino para "criada" en una casa de familia, con la promesa de que sus servicios serian recompensados "mandandola" a la Escuela, y proveyendola de sus necesidades inmediatas de alimento y ropa. Esta chica, tuvo suerte, porque la familia donde recalo, cumplia decentemente su compromiso con ella, cosa que no sucede siempre. La "mandaron" a la Escuela, y desde el primer momento, llamo la atencion por su dedicacion y su aplicacion. No hubo grado en que no figurara en el "cuadro de honor", y seguia asi su exitosa carrera escolar, al mismo tiempo que cumplia con sus obligaciones de "criada", pero con una categoria distinta, porque se gano el cariño de toda la familia, y su status no era del todo esa cruda servidumbre en la que caen tantas chicas de su condicion. En cierto modo, paso a ser como alguien de la familia, por servicial, competente y responsable. Cuando termino el ciclo escolar, no vacilaron en seguir ayudandola para inscribirse en el Colegio. En la familia habia otras dos chicas, hijas de la misma, que pronto abandonaron sus estudios y se casaron, quedando ella como la unica mujer en la casa, aparte de la madre de familia, claro esta. Con el tiempo, ya era tratada como una hija. Termino el bachillerato y dio el salto a la Universidad. Hoy, es una competente bioquimica que trabaja en un laboratorio muy conocido de Asuncion, y esta preparandose para abrir su propio laboratorio de analisis clinicos. El buen padre de la familia que la acogio desde niña, murio. Y en la casa solo quedan su madre postiza y ella. La madre es anciana ya, y es ella quien la cuida en sus achaques de vieja con ejemplar devocion. Las otras hijas, casadas y con hijos, poco tiempo disponen para ocuparse de la madre, pero alla esta ella, Clara; ocupandose de la vieja señora, y hasta pagando de su bolsillo una enfermera cuando ella debe estar ausente y la enferma debe estar acompañada. Esta es la "historia anodina" que nos conto nuestro amigo. Una historia a la que ni siquiera queremos agregar moralejas o moralinas, porque si ellas hacen falta surgiran de la historia misma, y hasta podran consolidar alguna sabia sentencia sobre el resultado que puede dar la union de la decencia por un lado, y la gratitud por otro.
Mario HalleyMora - MHM
En un viejo almacen del Paseo Colon donde van los que tienen perdida la fe ... ", dice la melancolica letra de un viejo tango, y nos suscita la reflexion de que el "almacen", alla en Buenos Aires como aqui en Asuncion, es una institucion que tiene ese algo de magico como para despertar la inspiracion del poeta, muchos de los cuales han ubicado el "alma del barrio" en ese negocio que mas que una funcion mercantil, ha cumplido una funcion social en el pequeño universo donde se desenvuelve. Sin embargo, parece que tanto en Buenos Aires como en Asuncion, el almacen ha sido borrado por el progreso, o quizas aplastado por el "supermercado" rebosante y sin alma. A veces, no sabemos si para cumplimentar la orden medica de "hacer un poco mas de ejercicio" o para explorar en los meandros de la nostalgia, caminamos por los barrios perifericos, buscando inconscientemente el almacen tipico, autentico, uno igual a aquel de nuestro barrio antiguo, con su mostrador pulido por los codos de los borrachos, su olor a cebolla rancia, la mortadela colgada de un clavo en la estanteria, la pequeña fiambrera sobre el mostrador con su contenido de dulce de mani (ca'i ladrillo), dulce de guayaba en finas laminas, cosereva y dulce de leche, y sobre el mostrador tambien, el envase de vidrio para los caramelos y aquella nauseabunda trampa de cristal para las moscas. Mundo pobre, pero rico en significado, donde el almacenero en camiseta y zapatillas era mas que un proveedor un amigo, que escribia la saga de su generosidad sencilla en las paginas de la "libreta de almacen", que era algo asi como la cuenta corriente que abria la amistad para la necesidad del projimo. Buscamos ya en vano un almacen asi, con sus escobas nuevas clavadas en las bolsas de maiz o de poroto, con su calendario de dos o tres años atras, con su balanza de pesas negras y grasientas garantizadas por el "fiel contraste" municipal, y con su personaje clave, y con el alcoholico que no tenia casa ni plata, pero encontraba un techo en el almacen, una copa de caña que violaba el letrerito de "hoy no se fia mañana si", y la interminable conversacion, mostrador de por medio, con el aburrido almacenero. Ese almacen ya no esta. Lo desplazo la atiborrada "despensa" coreana, donde hay de todo, menos conversacion, convivencia, un oportuno socorro en los dias de sogue familiar, y un almacenero viejo como el barrio, que vio nacer a la linda del barrio ayer y la recibe hoy como joven mama de otra generacion.
Mario Halley Mora - MHM
Suele, afirmarse que los factores economicos constituyen condicionantes para el desenvolvimiento de la vida en Sociedad, y tambien para el "estilo de vida", de la misma. Este principio, es de los que debemos tener en cuenta en estos dias, con relacion a la suba de la nafta decretada por el Gobierno Nacional. Hasta ahora, el modo en que se usa el automovil determina un "estilo de vida". Habia mas trafico en calles y rutas, mas personas que se visitan, que concurren a sitios de diversion nocturna o simplemente que salen a pasear en el automovil. Forzosamente, esto cambiara. Ahora tendra que usarse el automovil con criterio mucho mas racional y utilitario. Desaparece la posibilidad del dispendio de la nafta, y por consiguiente, desaparece el uso suntuario, placentero,ocioso y de "divertimiento" del automovil. Con los ojos y los bolsillos puestos en el consumo de cada automovil en particular, su uso se hara mas restringido y con las miras puestas en utilidades reales. El auto sera para ir y volver a la oficina, para la insoslayable visita al medico, para entrevistas de trabajo, para actividades y movilidades que en fin, han de ser necesarias, utiles e importantes. Esto, por si mismo, traera aparejado profundos cambios en la vida social, algunos beneficiosos, otros negativos, pero cambios al fin. Quizas la que mayores beneficios reciba, sea la vida familiar, la cual, por la necesaria austeridad en el uso del automovil, tendra mas tiempo y ocasion devolver a cohesionarse en torno al hogar, porque "salir" sera ya caro e inoportuno. Otro beneficio importante, sera si no la desaparicion, por lo menos una evidente y substancial disminucion del uso "en tren de farra" de los automoviles los fines de semana, generalmente a cargo de jovenes que salen de parranda con el automovil paterno. Pensamos en ese sentido, que si a la "generosidad" de facilitar el coche a los jovenes ha de sumarse la otra "generosidad" de cargarle combustible, muchos papas complacientes lo pensaran dos veces. Ademas, la "economia" del joven, generalmente dependiente del recurso de la "pechada a papa no es posible que alcance para un gasto tan inutil y suntuario de nafta como ocurre los sabados y domingos. En lo negativo, quizas se resienta el turismo interno, el picnic familiar a las zonas cercanas de veraneo
Mario HalleyMora - MHM
Este es un caso (susceptible de enmarcar en nuestra historia semanal) que nos ocurria a nosotros mismos, hace aproximadamente 10 años, cuando llega a nuestra casa una joven mujer, trayendo de la mano a un niño como de 9 años, su hermanito, de nombre Ruben. Dijo la joven que ambos eran huerfanos, que ella era "aconcubinada" y su "compañero" no podia ver al chico, por lo que venia a ofrecernoslo como "criado" solamente a cambio de alimentos y escuela. Preguntamos en que grado iba, y nos sorprendimos que a pesar de sus nueve años, no conocia siquiera el primer grado. Compadecidos, lo acogimos en casa. El primer dia se porto como todo un caballerito, pero al dia siguiente, empezo a hacer cosas extrañas. Sin razon alguna, le retorcia la oreja al perro de la casa, y recibia una seria mordedura. Despues, se multiplicaron sus inconductas, como dar fuego al colchon de su cama, romper deliberadamente un florero de cristal, desarmar a tirones un receptor de radio y dejar en un confuso monton sus componentes, y una vez, casi muere fulminado al introducir un alambre en el enchufe del tomacorriente. Con el correr del tiempo, fueron incontables los daños que hizo, y que trato de hacerse a si mismo, como beber deliberadamente casi un frasco lleno de liquido para encendedores. Alarmados, fuimos a buscar a la hermana en la direccion que nos dejara, y nadie le conocia alla. Sencillamente, nos habia hecho un timo con el chico. Preocupados, llegamos a la conclusion de que el pobre chico era un caso para un sicologo, o un siquiatra, por la mania que tenia de destruir y destruirse, y alla fuimos con el. Simpatizo con el profesional que dicho sea de paso, al enterarse del misterioso origen del chico, no cobro nada por el tratamiento. El niño parecia sentirse a gusto, tranquilizado, cuando conversaba con el sicologo, y este creia que estaba haciendo progresos, tanto, que Ruben esperaba ansioso el momento de ir a verlo, y no necesitaba que le acompañaran.Un dia fue. Poco despues el medico nos llamo. Se habia ausentado un rato dejando solo a Ruben. Le destrozo la oficina, rompio papeles, tiro al suelo la maquina de escribir e hizo un desastre con libros y carpetas. Nunca volvio a casa, y nuestras averiguaciones sobre su paradero no dieron resultado y hace poco, mirando el diario, lo reconocimos en una fotografia, ya un joven robusto. La foto era de una pandilla de robacoches detenida por la policia. Pobre Ruben,quizas la mas patetica prueba de que "el hombre es hijo de sus circunstancias", y para el, todas las circunstancias se dieron en contra.-
Mario Halley Mora - MHM
Existen plagiarios "plagiarios," o decir, aquellos que sin rubor alguno, sin verguenza y con mucha audacia, copian el trabajo ajeno y lo firman muy orondamente; y otros mas utiles pero no menos sinverguenzas, que toman el trabajo ajeno, y tal vez con un diccionario de sinonimos en la mano, cambian algunas palabras pero no el sentido general del trabajo. Asi a nosotros mismos nos ha ocurrido ver como un trabajo nuestro aparecia disfrazado de esa manera bajo otra firma, y alla donde nosotros pusimos sociedad, el pirata puso comunidad; donde pusimos el medio social, puso el mundo social; donde pusimos sosiego puso tranquilidad; donde pusimos desmoronamiento puso alud, donde pusimos sombrio puso oscuro; donde pusimos aliento puso angustiado, y asi, otras aberraciones mas que, daban una tenue capa, de pintura a nuestro trabajo, y se publicaba desaprensivamente en una revista de morondanga. De primera intencion, irritados tuvimos la intencion de publicar en dos recuadros, gemelos el trabajo Original y la copia firmada, pero despues pensamos que el esfuerzo no valia la pena. Plagiarios habra siempre, o por lo menos, mientras existan amorales que no reparan en medios para brillar, aunque sea con el fuego robado de los sudores ajenos. Ademas, el plagiario no esta solo, los hay muchos, incluso mas sutiles y mas inteligentes, como aquel que quizas tenga capacidad de escribir, pero no tiene ideas, no tiene imaginacion,no pesca los temas en un rapto de inspiracion o en un sacrificado explorar de su mundo interior, y sencillamente, se apropia del tema ajeno y lo desarrolla a su manera, cosa que "seria sumamente correcto si se molestara en indicar el origen de su trabajo en el trabajo ajeno el unico requisito para que su trabajo sobre un tema imaginado por otro, tenga validez real. Porque para el escriba honesto, suele ocurrir que lee un articulo un libro, un cuento, un ensayo, y el tema lo apasiona, cree "buenamente que el puede desarrollarlo A SU MANERA arrancar del mismo punto y caminar hacia otro destino. Entonces repetimos, si es honesto, encabezara su trabajo mencionando la fuente, y a partir de alla,demostrar sus propias uñas de guitarrero. Esto, fundamentalmente, porque de la misma manera que a uno le pertenece su escrito, en la misma medida le pertenece el descubrimiento del tema, como aquel que se hizo una medalla de una pepita que extrajo de las rocas. Medalla y pepita son suyas.
Mario Halley Mora - MHM
El Espiritu Santo, es la tercera persona de la Trinidad, y la iconografia o la imagineria, lo representan generalmente como una blanca paloma cuya diafana albura parece simbolizar el significado mismo de la palabra espiritu, que es soplo, aura magica e inefable, fuerza inmanente de poderes celestes, en el caso de nuestra fe cristiana. Esacondicion magica del Espiritu Santo, hace que el simbolo sea objeto de la devocion especial de muchos, y asi solemos oir a austeros caballeros, maduras señoras y aun a jovenes practicantes, que son devotos del Espiritu Santo. Lo que es hermoso y reconfortante, como hermoso y reconfortante es todo espectaculo en que la gente expresa su fe con sinceridad, con uncion y conpureza de corazon. Esta fe que admiramos, es esencialmente la relacion del hombre con los poderes misticos, su entrega a lo sobrenatural, su forma de practicar el compromiso de su conciencia y de alentar su esperanza en la salvacion, y en la vida eterna. Al menos eso es lo que hemos aprendido de la simple observacion, ya que nos asusta incursionar en los delicados vericuetos y en los sutiles paisajes intelectuales de la teologia, de la que no sabemos nada. Sin embargo, lo que no podemos ignorar es que el acto de comunicacion entre el hombre y el objeto de su devocion, es un acto intimo, recogido, decoroso. Una cuestion, entre el hombre y el Cielo, absolutamente personal y privado. De ahi que nos sintamos desconcertados cuando de pronto, la respuesta positiva del Espiritu Santo a una oracion o a una promesa, genera una fanfarria publicitaria en el mismo espacio en que alguien oferta en venta un auto viejo u ofrece recompensa por un perrito perdido. Que obscura ansia de notoriedad, tanpoco piadosa, mueve a publicar esos espacios con el consabido "Gracias, Espiritu Santo". Quizas responda a una "promesa", pero mejorcumplida estara la promesa si se donara el importe del aviso, por ejemplo, al Hogar Carlota Palmerola de niños huerfanos. Sin embargo, el devoto del Espiritu Santo que alcanzo sus favores por la oracion, a lo mejor piensa que dando a publicidad el poder del Espiritu Santo, lo promocionara publicitariamente para que tenga mas devotos. Pero el Espiritu Santo no es un jugador de futbol ni la religion funciona asi. Las vias de la promocin de la fe son infinitamente mas misteriosas e inefables muy por encima de las tarifas publicitarias por centimetro cuadrado. Al menos, eso creemos.
Mario Halley Mora - MHM
Nunca hemos hecho en estascolumnas ningún tipo de comentarios internacionales, porque están fuera de sutónica. Sin embargo, el tema de hoy nos lleva a rozar ese tipo de comentarios,que surge nada más que de nuestra condición de curiosos lectores de diarios.Como tales, hemos leido en numerosas publicaciones que la superioridad militar soviéticasobre Occidente, en armas convencionales y también en arsenal atómico, existe.Y además, que ocasiona denodados esfuerzos del señor Reagan para cancelar estaventaja del enemigo potencial. Pero por otra parte, en los Estados Unidos sabenque el poderío militar soviético crece a costa de la economía del pueblo, omejor dicho, a costa del standard de vida del pueblo. Un pueblo que come mal,viste peor, dispone de pocas medicinas, donde tener un departamento propio dedos habitaciones es un lujo inalcanzable, y ni qué decir, de un televisor encolores o un automóvil. Es más, para alcanzar su gran poder armado, La URSSsacrifica hasta la producción agrícola, y tiene que buscar afuera, desesperadamente,trigo para su gente y granos para su ganado. ¿Cuál es su mejor y más generosoproveedor? Los Estados Unidos, que exportan anualmente a la URSS, millones detoneladas de alimento ... que sirven eventualmente a la Economía militarizadade una potencia que tiene la clara intención de destruir a sus proveedores. Yaen los Estados Unidos, se dice que "los agricultores yanquis, prototiposde la despreciada idea capitalista, sostienen el esfuerzo militar expansionistasoviético". Algo que no se puede comprender muy fácilmente, máxime, cuandoconlleva el absurdo que implica a una persona que alimenta y engorda alegrementeal individuo que ha jurado matarlo y enterrarlo. Este absurdo, en escalaplanetaria, tiene otros aspectos que incluso resultan grotescos, como que porejemplo, la USA y la URSS necesitan deliberar nada más que dos semanas parafirmar un amistoso acuerdo cerealero, pero en veinte años, no se han puesto deacuerdo para reducir el número de bombas atómicas, Y discuten sobre temas tanpintorescos como sobre la reducción simultánea de 40 Ó 50 cabezas nuclearessobre los 75.000 que tienen en conjunto, y cuyo poder, también en conjunto,sirve para matar 25 veces a cada habitante del planeta. En fin, cosas de lapolítica internacional, que en nuestra lírica inocencia, no comprenderemosnunca.
Mario Halley Mora - MHM
Escuchamos, días atrás, eldiscurso de un dirigente estudiantil, en la apertura de los JuegosUniversitarios. Substancioso, pensado y, bien dicho. Pero una frase nos llamóla atención, cuando el orador, al referirse tangencialmente al hecho de que elhombre es un ser social, comunitario, o hasta gregario, señaló que el ejemplode Robinson Crusoe no tiene validez. Lo que nos parece algo discutible.Robinson Crusoe, es el personaje, como todos saben, de la novela de DanielDefoe. Tripulante de un barco ingles, es abandonado por sus compañeros en unaisla desierta, y allí él se da mañas para sobrevivir por mucho tiempo, hastaque lo rescatan. Para empezar, Robinson no es el hombre que se aísla voluntariamente,es decir, que renuncia a la vida social, sino el hombre a quienes lascircunstancias aíslan contra su voluntad. A partir de ese ejemplo, no es difícilcaptar el simbolismo de la novela, porque en este mundo, un hombre puede sercondenado al aislamiento no sólo en una isla desierta, sino también en laciudad más grande y poblada del planeta. De esta manera, la saga de Robinson,leída con cierta profundidad, no es la lucha por la supervivencia, sino lalucha CONTRA la soledad, que se puede dar en una isla o en una ciudad. En fin,si la novela y el personaje tienen una moraleja, es que el espíritu humano essuperior a todo, incluso da para que el hombre se mantenga en pie cuando le hanquitado todo, hasta su elemental necesidad de tener compañía humana. Aceptan sucondena a la soledad y de esa propia soledad extraen los elementos paraconstruir su destino. Edgar AlIan Poe no es Robinson Crusoe, pero vivió en unasociedad que lo rechazaba por alcohólico, y .. de su soledad sacó la materiaprima para sus poemas geniales y sus cuentos de tremenda fuerza; lo mismo puededecirse de Lovecraft, en cierto sentido su maestro; de Oscar Wilde, sancionado moralmentey exiliado de la Sociedad de su tiempo, y ni que decir de Milton, el poetainglés ciego, es decir, víctima del más cruel de los exilios, el de la luz, queescribió aquel poema incomparable sobre El Paraíso Perdido. Como Crusoe quesobrevivió en su isla, otros grandes solitarios no sólo sobrevivieron a lasoledad, sino la amasaron para hacer de ella una obra de arte, y no les interfirióel camino ni les apago la luz, el hecho de habérseles arrebatado su condiciónde seres sociales, comunitarios o gregarios.
Mario Halley Mora - MHM
Perder un amigo siempre esdoloroso, y triste. Porque uno se acostumbra a pensar que la amistad es algotan bien consolidado, que durará toda la vida, que no habrá contingenciasnegativas que la destruyan, ni choques y fricciones que la deterioren.Entonces, uno es feliz de contar con un amigo, y aunque, esté actuando en unplano distinto, acompañara al amigo ensu carrera, en su empresa, en su ascenso hacia la meta que él se ha fijado. Esposible que en el curso de las cosas, se vea al amigo tomar rumbos, sustentaropiniones, sostener conductas con las cuales no se comparte, pero aun eso,cuando hay verdadera amistad, no la amengua, sino la enriquece, porque incluyetambién el, necesario respeto a las ideas ajenas, y en el clímax delsentimiento amistoso se llega a aquello de "no estoy de acuerdo con lo quedices, pero daría la vida por defender tu derecho a decirlo". Sin embargo,hay amistades que tambalean, empalidecen, se borran ante la colisión máspequeña de maneras de pensar, y son esas actitudes repentinamente hostiles, lasque nos llenan de desconcierto, pena y sorpresa. A la cordialidad de antes,sucede un silencio hosco, repetimos, desconcertante. Uno se pone a pensar quépodía haber hecho para provocar ese rompimiento repentino, hace un examen deconciencia, y no encuentra nada que sea lo suficientemente fuerte como paradestruir una amistad verdadera y firme. Entonces, se llega necesariamente a laconclusión de que quien se decía amigo, nunca lo fue en el real sentido deltérmino, porque ante el primer desencuentro, no procedió como proceden losverdaderos amigos: defender la amistad, pedir explicaciones, incluso, reprocharalguna inconducta que a uno le haya pasado por alto. Después de eso, vendrían lasexplicaciones, las aclaraciones, ese mano a mano verbal mediante el cual laamistad se puede mostrar a veces más generosa que el amor, más magnánima que lafraternidad, más superior que cualquier otro sentimiento humano. De ahí lodicho, tanto como perder un amigo, duele igual comprobar que en rigor deverdad, ese amigo nunca fue amigo, pero en cualquiera de los casos, esadelicada trama, como de Ñandutí, en que los hilos se compensan y sostienenarmoniosamente, esa delicada trama de la amistad, se ha desordenado, se hadesbaratado, y esa obra de arte del espíritu que es la amistad, desaparece,termina, se desdibuja.-
Mario Halley Mora - MHM
Confesamos que somos viciosos dela nostalgia, y cumpliendo como semejante adicción, nos proveemos de viejosdiscos de música y de cantantes que fueron de otra época. Así, solemosescuchar, con mucho reposo para el espíritu y la mente, y recreando viejostiempos, a Tito Guizar, Ortiz Tirado, Juan Arvizu, Gardel, Magaldi y otrasvoces y otros versos ya perdidos en el olvido. Y fue así que últimamentepusimos un disco, y aquella que una vez fue rival de la eterna LibertadLamarque, Azucena Maizani, cantaba para nosotros "Cuartito azul dulcemorada de mi vida y el destino de mi tierna juventud ... " y despuésdecía: "Ya no soy más aquel muchacho obscuro, todo un señor que en estatarde soy ... ". Corrompimos entoncesel dulce sentido de la nostalgia y caímos en la a veces cínica reflexiónperiodística. En la vida de todo hombre que va escalando hacia la vejez,siempre hay un "cuartito azul", tal vez la modesta habitación de lahumilde casa paterna, con su cama desvencijada, sus libros, y quizás la foto deBetty Grable en traje de baño o el impersonal, frío cuartito de la pensión deestudiante campesino y pobre, que trabaja de día y estudia de noche en elColegio. Nosotros hemos conocido y aún conocemos, a muchos hombres que en sujuventud refugiaban su pobreza y sudaban por la realización de sus sueños,viviendo en un humilde "cuartito azul". Y muchos de ellos, tambiénhoy tienen la suerte de decir que "ya no soy más aquel muchachoobscuro", porque la fortuna les ha sonreído o quizás la que les sonrió fue"la relación" e hicieron carrera y llegaron muy alto, dejando atrásaquel "cuartito azul" para vivir hoy en la suntuosa mansión sobre laautopista con jardín y jardinero, y tal vez, o sin tal vez, un Mercedes Benz enel garaje. Y es allí donde la letra de la canción peca de demasiado lirismo,porque dice: "Sin embargo cuartito te lo juro, nunca estuve tan triste comohoy". Quizás la tristeza que dice, sea la inevitable tristeza de haberperdido la juventud, maravilla de vida que ningún dinero devuelve, pero lo irracionales que esté triste porque ya sea "todo un señor", y de paso, a lomejor, zar de las importaciones de whisky y con el modesto lujo de pasar tresmeses de vacaciones anuales en Miami. De todas maneras, sin entrar ya en detallesparticulares, el tránsito desde el pobre y feliz "cuartito azul" dela juventud romántica hasta "el señor” que se es hoy, quizás rico, quizáshabitante de otro cuartito mísero pero no azul, es la síntesis misma de la vidadel ser humano.
Mario Halley Mora - MHM
El atleta hizo una demostraciónsorprendente de su fuerza, puso varios ladrillos en pila. Se concentro, o hizocomo se concentraba, levantó las manos de canto y dando un grito que supusimosceremonial, dio un golpe a los ladrillos que se partieron estrepitosamente. Siaquella pila de ladrillos hubiera sido un cráneo humano, posiblemente los sesosse hubieran esparcido en cuatro metros a la redonda. Podridos (si, así comosuena, podridos) como estamos de las películas sobre "artesmarciales" que junto a las pornochanchadas brasileras son el alimentocultural que recibimos en nuestros cines, y viendo cómo en aquellas películasse santifican patadas, codazos, golpes de puño, de talón, de cabeza, derodilla, y se glorifica a la violencia y al violento, nos preguntamos para quéel ser humano necesita aprender semejantes métodos letales de hacer daño yproducir muertes y mutilaciones. Si estamos hablando desde todos los sectores,prensa, altares, púlpitos, escuelas, colegios, que la paz es la necesidad másurgente, grande y perentoria, ¿por qué tantos jóvenes se afanan en aprenderviolencia, y hasta algunos papás se ufanan, en enviar a sus sus chiquitos aaprenderlas también? Eso ya lo hemos dicho una vez, y nos salieron al pasomuchos críticos que nos dijeron que las "artes marciales" constituyenuna escuela con la cual se fortifica el carácter, se domina las pasiones, sealcanza serenidad de espíritu. Agradecimos aquellas explicaciones, e incluso nodudamos de la buena fe de nuestros maestros de ocasión, pero desde allá desdeel fondo de nuestra memoria racial que tiene un sedimento oriental, salió a lasuperficie la convicción intima de que la serenidad del espíritu, la fortalezadel carácter, el dominio de las pasiones, la paz del espirito, deviene mejor dela meditación, del oido atento a las palabras de los ancianos, de la contemplaciónde la Naturaleza y también de la contemplación del fuego, que tiene el mismopoder que la concentración silenciosa de los lamas, capaces de vivir una vidainterior que les libera incluso de las necesidades físicas comunes. Es mas ,los “hombres azules” de las tribus beduinas de desierto, dicen que, logran unapureza de alma inmaculada, con una danza silenciosa, a la luz de la luna y sinmúsica, en total concentración en el dominio del cuerpo. Es decir, que laaspiración de perfección interior que dice buscar los que practican “artesmarciales” se alcanza mejor con actitudes pasivas que rompiendo ladrillos de unpuñetazo, acto inequívoco de violencia.
Mario Halley Mora - MHM
Todas las personas de edad, porque precisamente ya están en los años de los recuerdos y de las nostalgias,suelen tener algo así como un tema, un recuerdo que les obsesiona, un episodio de juventud que en algún instante, por glorioso e inolvidable, se les quedó grabado en la memoria, y surge en todas sus conversaciones. Algunos de esos recuerdos parecen de cosas nimias, otros constituyen de acontecimientos importantes. Hace algunos años, teníamos por vecinos a un simpático señor que había sido empleado de una gran firma: "La Gran Casa Francesa", en su juventud,como contable. El mayor orgullo de su vida, el recuerdo más preciado de aquellos años jóvenes, es el de haber visitado una vez en su casa a la esplendorosa reina de belleza de aquel tiempo, Anselmita Heyn, llevándole unas muestras de telas que acababan de llegar de Paris. Llegó a la casa, justamente cuando ella, con sus amigas, estaba discutiendo como se bailaba un novísimo ritmo nuevo, el "fox - trot". El joven; audazmente, intervino en la discusión diciendo que él lo sabía bailar, y entonces, la bella le pidió que le enseñara. Pusieronun disco en la "Victrola", y allí se produjo el milagro que el hombre atesoró toda su vida: el modesto empleadito tuvo en sus brazos a la majestuosa y rubia soberana, algo así como el cuento del pastorcito que baila con la princesa. Se casó, tuvo hijos, tuvo nietos, se volvió el abuelito de la casa .... y jamás paró de contar sobre aquel "día glorioso en que bailó con Anselmita Heyn", porque esa era la gran historia de su vida, la que le contó a 'sus amigos del café, a sus camaradas en la guerra del Chaco, a todo a quien quisiera oír ese relato que para él dejó de ser una 'historia menuda en la vida de un hombre, para ser una leyenda que adornó su juventud con un momento que tenía el sabor de un cuento de hadas. En sus últimos años, también me lo contó a mí, y cosa increíble, hasta recordaba el titulo del “fox - trot” que bailo con la bella: “Rubias de Nueva York” y recordaba, o creía recordar todo lo que la fantasía fue agregando a su historia: el brillo de oro de aquella cabellera rubia, la tibieza de aquel cuerpo escultural, el deslumbramiento de la sonrisa,y la consecuencia final, dicha con sus propias palabras de anciano nostálgico:“Dicen que todo hombre toca el cielo una vez en su vida. A mí me toco tocarlo .. . en los brazos de Anselmita Heyn”
Mario Halley Mora - MHM
De repente, de una conversación intrascendente entre amigos, surge el hecho, que sugiere el tema, porque tal hecho tiene "jugo" como decimos los periodistas, o "substancia" como dirían los escritores. Precisamente, en rueda de amigos, nos enteramos de la "pequeña tragedia" de uno de ellos, que contó que, cuando era niño, se trenzó en una pelea con otro chico del barrio. El que nos contaba, llevó la mejor parte, pues aparte de "romperle la boca" a su rival, le dejó ambos ojos amoratados, y de yapa, la ropa a la miseria por la sangre que le manó de la nariz. El vencido, fue llorando a su casa, y poco después, regresó acompañado de su papá. Naturalmente, el "vencedor" puso pies en polvorosa y fue a refugiarse a su casa, pero hasta allÍ llegó el otro, y desafió al padre de nuestro amigo "a salir a la calle". Ya sea por coraje o por amor propio, el papá de nuestro amigo, es decir, el papá del vencedor, acudió al desafío, salió a la calle, y a su vez se trenzó a puñetazos con su vecino. Y las cosas se trocaron, porque el vapuleado, herido y derribado "fue mi papá" según nos contaba el amigo. Lo cierto es que siendo niño, él tuvo que asistir al penoso, traumático espectáculo, de ver a su papá, a quien, como todo niño él consideraba un invencible superhombre, totalmente vencido y humillado, "causándome una impresión de la que nunca me recuperé, y un sentimiento de frustración y resentimiento, como si el pobre viejo tuviera la culpa de haber caido tan ignominiosamente de su pedestal de héroe", según nos decía. Y de todo esto, surgió en nosotros la reflexión sobre lo difícil, necesario y conveniente que resulta que el padre, precisamente por ser padre, se erija en "modelo" en el que debe mirarse el hijo, que sentirá que su mundo es equilibrado, normal, viable y lógico, mientras se sienta apoyado por un papá, "por el mejor papá del mundo" que nunca, en ningún terreno ha de conocer de derrotas y de humillaciones. En esta inteligencia, consideramos “traumático” lo que en su niñez paso a nuestro amigo, y él nos lo confirmó, porque a renglón seguido, confesaba con cierta tristeza que desde entonces su visión de las cosas cambio, y vivió la sensación de que vivía indefenso ante el mundo . . .porque la vida misma le había demostrado en esa temprana edad que su fortaleza no era inexpugnable, que su padre podía ser vencido, y que debía edificar un mundo propio, en torno a los pedazos de un ídolo caído.
Mario halley Mora - MHM
La figura del fotógrafo ambulante, todavía subsiste, aunque eso de "ambulante" es una equivocación, porque no ambula ni deambula, sino se instala en una plaza con su máquina y allí ejerce su humilde y honesto trabajo. Con todo, es un personaje clásico, sobreviviente de un pasado más aldeano y pastoral cuyos últimos representantes, toda vía están, con esas antiguas máquinas de cajón con una capucha negra donde meten la cabeza y realizan misteriosas manipulaciones hasta sacar las fotos en blanco y negro, algunos de los cuales, a gusto del cliente, son coloreados a mano, con un sobreprecio, claro está. Además, su clásica clientela, los soldaditos de franco o alguna parejita de inconfundible característica rural, sigue siendo la misma, aunque no han faltado turistas que con el mismo espíritu festivo con que suben a los viejos tranvías para experimentar nuevas emociones, también posan para nuestros proletarios de la fotografía que han dejado de llamarse "chasiretes", pero lo siguen siendo.Precisamente con respecto a esta antigua profesión, que posiblemente ha venido cruzando el tiempo de padres a hijos, con la misma máquina, vimos el sábado pasado en la plaza frente al Hotel Guaraní, un episodio sugerente. A los dos o tres fotógrafos a la antigua que aún trabajan allí, les salió un competidor, en la persona de un hombre mucho más joven que en vez del añoso cajón fotográfico con trípode, tenía colgada del cuello una moderna Polaroid. Y desde luego, acaparaba la clientela con su milagrosa máquina que disparaba, producía un zumbidito electrónico y acto seguido escupía una foto en colores de gran calidad. Aquello, nos pareció la condena a muerte de la añosa y nostálgica profesión de "fotógrafo ambulante", en lo que tiene de sugerente y de folclórico. A causa de la moderna Polaroid, una figura ciudadana, antigua y característica, perdía su barniz de artista para ser reemplazado por el de comerciante. Porque la diferencia está en eso. El "fotógrafo ambulante" a la antigua, tenía algo de bohemio, sus misteriosos manipuleos de metales y de ácidos bajo la capucha negra, un significado mágico, alquimista. Ahora todo eso es borrado del mapa espiritual de la ciudad y aparece la polaroid eficiente pero sin misterios ni tradiciones provocando así, la pronta desaparición del “fotógrafo ambulante”, cuyo adiós me parece por lo menos, un poema de Jose Luis Appleyard
Mario Halley Mora - MHM
Don Fidencio es lo que se dice un personaje pintoresco. De muy avanzada edad, se ha detenido en "el tiempo, pero en el tiempo del ayer. Vive en el pasado, y hasta su vocabulario es antañón, nostálgico de tiempos idos, como cuando cuenta que tuvo que tomar un taxi, pero no dice taxi, sino "chapa blanca". Una vez, consintió por fin en modernizar el baño de su casa, y poner una ducha, pero él jamás llamó ducha a la ducha, sino "baño de lluvia", como se decía antes, en que la cosa consistía en un recipiente con agujeritos que se colgaba del techo. Ah, eso sí, modernizó el baño, pero la parte del "excusado", como corresponde, al fondo y a la derecha. Aunque parezca increíble, lo cierto es que todavía don Fidencio se afeita con navaja, y tiene colgado de un clavo el "asentador" de cuero que tiene por lo menos 50 años. Vaya uno a saber de dónde, todavía consigue en alguna perdida Farmacia el Tricofero de Barry, loción para la calvicie, y la loción que usa para después de afeitarse, no es el moderno "after shave", sino, según él, el "estracto para la cara". Cuando alguien le disgusta, lo califica de "cajetillo de m.... ", y para cuando pase el vendedor de diarios, siempre tiene el "níquel" a mano. Usa el mismo traje negro de hace cuarenta años, con los pantalones sostenidos por tirantes, dice que el limón es el mejor desodorante, conserva como una reliquia el último frasco de Gomina Brancato y recomienda a sus hijos que fortalezcan a los nietos con Aceite de Hígado de Bacalao del Dr. Scott. En sus conversaciones cuenta con orgullo que tenía un amigo "libre pensador" de los que ya no existen, como no existen tampoco ya aquellos líricos y sabíos "anarco sindicalistas" de su juventud. Mira el presente, si nó con indiferencia, con desprecio, y le enferman los curas sin sotanas y '''las misas con guitarreada”, como las mujeres con pantalones y los jóvenes con melena. Atemorizado por este mundo que ya no conoce, se refugia en sus recuerdos y en su vocabulario de antaño, y solo deja entrar a 1983 en su intimidad, cuando a la hora del noticioso enciende su vieja radio "Philco", según él, para oir cómo este podrido mundo se va cayendo a pedazos. Así es don Fidencio. Todo un personaje, al fin de cuentas, fiel a símismo, fiel a su tiempo pasado.-
Mario Halley Mora - MHM
Historia anodina de hoy domingo. Don Roque es lo que se dice unnostálgico patológico. Reconocía y confesabaque "la única época feliz de mi vida, fue mi niñez", y contaba quevivía entonces (de paso, hace más de 50 años) en un viejo caserón de lasafueras de la ciudad, con un inmenso patio arbolado, un patio "que era unafiesta frutal" como diría Appleyard, porque allí había innumerables,robustos mangos, aguacates, aguai, ybapurú, yva jhai, naranjas y mandarinas.Como todo niño fantasioso, era "panteÍsta sin saberlo " y conocía yamaba cada árbol, siendo sus preferidos un guavirá de lustroso tronco, y elyva-povó donde subía a instalarse a leer sus revistas de historietas. Y tenían,como se estilaba entonces, gallinas sueltas, un muestrario de razas mestizas,acabotó, ayuraperó, carapé, purutué, que, algunas, desaparecían en el yuyalpor 20 días y de pronto reaparecían orgullosas de sus doce o quince pollitosempollados en la fronda. Aquella era una existencia pastoral, en comunión conla naturaleza, bajo la ternura de la madre que adquiría por las mañanasluminosas el olor a café recién hecho, y se la oía barbotar en la negra olla dehierro sobre el brasero donde hervía el puchero del día, y parecía cantar en larondana oxidada del aljibe cuando la vieja sirvienta sacaba el agua nueva parael cántaro cuando asomaba la madrugada. Aquella época vivió clara y vigente enla nostalgia de don Roque, que trabajó toda su vida, amasó una respetable fortuna,y un día, a la vista de su cuenta bancaria bien provista, de sus hijos bieninstalados, de su viudez ya sin compromisos, decidió decir "basta" yse retiró. Pero nó un retiro cualquiera, porque él lo concibió como un regreso a la"única época feliz de su vida" a la niñez, y decidió reconstruiraquella época. Compró una casa quinta, tiró abajo la casa misma y edificó uncaserón sobre el modelo del de su niñez. Se mudó allí, rodeado de árbolesfrutales. Compró gallinas mestizas que hizo buscar en la campaña y las soltó enel patio. Logró hacer de la casa de su vejez, lo más parecida posible a la casade su niñez, la misma arboleda, la misma paz, las mismas mañanas saludadas porla clarinada de los gallos y el cacareo de las gallinas. Y allí vive don Roque,empeñado en hacerse amigo de cada árbol como antes. Y es, según dice,"relativamente feliz". Le preguntamos a qué obedece eso de "relativo"ya que hizo el milagro de reconstruir el mundo de su infancia v don Roque noscontesta con cierta tristeza: falta algo, la “inocencia”.-
Mario Halley Mora - MHM
La bella joven que como dice elvals peruano "airosa caminaba" por la calle, hizo el ademán de cruzaruna bocacalle, pero se detuvo porque un automóvil avanzaba. El caballero que conducíael auto, al percatarse de las intenciones de la bella, frenó galantemente y conotro gesto no menos galante, dio paso a la joven. Hermoso espectáculo, lástimaque el auto que venía detrás del galante caballero, no se percató a tiempo dela frenada Y fue a embestir la parte trasera, con abundante ruido de metalesaplastados v vidrios pulverizados. La cortesía al final, le salió cara algalante caballero, y posiblemente, la bella dama se fue con el cargo deconciencia de haber provocado semejante daño a un caballero bien intencionado ycortés. Todo lo cual, nos trae a una reflexión amarga: con este ritmo de vida,moderno, acuciante, competitivo, prácticamente ya no hay lugar, ni tiempo, parala cortesía. Véase sino, el gesto cortés del caballero que le costó abolladurasy roturas en su automóvil, y probablemente una cuenta abultada en un taller dechapería y pintura. Surge así, la imposibilidad de ser cortés, y ante estaimposibilidad, nadie lucha, nadie trata de rescatar un resto de cortesía, y entonces,las costumbres gratificantes de antaño, ceden a las costumbres crudas de ahora.Ya nadie abre las portezuelas del coche a una dama, nadie le cede la derecha,nadie le pasa una mano cuando ella desciende una escalera o va a subir a unagrada alta, nadie cede el asiento en los ómnibus o en los cines, y si usáramostodavía sombrero, nadie se lo quitaría al subir a un ascensor donde está unadama. Al echar así una mirada a este desprolijo devenir moderno ausente de lacortesía, nos parece cosa de otro mundo, aquello que pasaba sólo en otrotiempo, en que un hombre se despojaba de la capa y la ponía sobre el suelohúmedo, para que pasara la dama sin mojarse los piececitos. Hoy ya nadie usacapa, y si a usara, bien se cuidaría de hacer semejante cosa, con lo cara queestán las tintorerías. Lo dicho, la cortesía, quizás tomada de la mano de lainocencia, se han ido para siempre, y solo queda para el recuerdo, la insólitapicardía, la suprema audacia de aquel caballero que liberaba en el piso unratoncito, para que las damas, en medio de chillidos, se levantaran la falda, ylos donjuanes tuvieran la ocasión de echar una indiscreta mirada a los blancostobillos femeninos
Mario Halley Mora - MHM
COMENTARIO - I : Desafortunado enel juego, afortunado en el amor
Conocemos una humilde ytrabajadora señora que se gana la vida, haciendo la limpieza de, los salones comerciales y las oficinas de un gran edificio asunceno, en las cercanías de nuestro diario. Una vez nos confesó que ella tenía un "libro de cabecera” que le acompañaba en todas partes y también adentro del bolsón que usaban a modo de cartera. Sacó del bolsón el libro, y nos encontramos con una vieja edición de "La Sibila. Cómo interpretar los sueños. Los sueños y los Números” en cuya ajada tapa todavía se podía ver la diabólica belleza de una diosa de la Fortuna. Era de aquellos libros en los cuales se lee: soñar con cabras: numero 37. Con rosas: 21. Y así, usándolo como libro de consulta, la vieja señora jugaba religiosamente a la quiniela. . y lo increíble, es que, como dice ella, "gano igual que mi sueldo a fin de mes ”sin falta. Ese "sin falta" es lo que nos hizo pensar. En el azar no, existe "sin falta”, o si se quiere, ningún tipo de infalibilidad. Sin embargo, esta señora, apoyada en su metafísico volumen, ganaba SIEMPRE, es decir, contradecía las leyes del azar. Este caso, nos llevó a recordar lo que alguna vez leímos en alguna parte. Hay personas que mediante una rara intuición aciertan casi siempre y tienen extraordinaria. 'suerte" en los juegos de azar. La palabra "suerte" decía el artículo, no es aplicable en estos casos, porque la buena fortuna deviene más bien de una misteriosa capacidad de percepción que lleva a la persona favorecida a "adelantarse al dictamen del azar". No es cuestión de inteligencia - seguía el articulo - sino de otro poder de obscuro origen, pero presente en la "buena suerte" del agraciado. Algo de cierto debe haber en todo esto, porque conocemos personas inteligentísimas que nunca han sacado una muñeca en una rifa de feria, y otras, como nuestra señora, que duplica su sueldo en la quiniela. Es más, algunos aseguran que aquí entre nosotros, una persona ya sacó nada menos que tres veces la polla, y se hiciera de otro afortunado que sacó cuatro veces, la lotería. Lo que significa algo mas que “suerte” o eficacia del respaldo de los libros metafísicos, algo así como una intuición para aproximarse a la adivinación del futuro inmediato y se gana. Otros, que jugaron toda la vida, jamás ni recuperaron el importe del billete, por mas persistentes que fueron, y son aquellos que se consuelan filosóficamente aplicándose el dicho de “Desafortunado en el juego, afortunado en el amor”aunque sea de gua’ u.-
Mario Halley Mora - MHM
Se llamaba Anselma y fue nuestra amiguita de la adolescencia. Ya apenas salida de la infancia, ya lucia elesplendor de una hermosura muy femenina. Ojos azules, cabellos rubios, llena de alegría siempre dentro de una fresca inocencia. Le gustaba apasionadamente la poesía, y como hacían las chicas de antes, tenía un grueso cuaderno donde copiaba con prolija letra lo que más le gustaba. Demás esta decir que en nuestra condición de matungos adolescentes, desgarbados y enamoradizos, habíamos elevado a la sin par Anselma a los altares de nuestro amor eterno. Adorábamos en ella todo, su alegría, su disposición para lanzarse a bailar, su absoluta seguridad para “salir en las comedias”, su entusiasmo y su energía para compartir con los amigos una partida de vóley en el baldío, o montar como una grácil amazona nuestra “bicicleta de varón” y pedalear con los cabellos al viento. Se mudo del barrio, nosotros seguimos otro camino y como siempre ocurre, Anselma se convirtió en un bellos y tierno recuerdo, asociado a nuestros luminosos años de adolescencia. Al cabo de algunos años tuvimos que concurrir a la Colación de Grados de una ahijada nuestra que se recibía de Bachiller en un Colegio religioso de nuestra ciudad. Las chicas, en ese día de tanta alegría, se mostraban ruidosas e indisciplinadas, se hacía bromas, y entre ellas, como una chiquilla mas, una sonriente monja compartía pullas yrisas, tanto, que una adusta madre superiora se acerco y le dijo en tono severo: “compórtese hermana!”. La monja, sin dejar de sonreír, le replico:“pero madre . . . .si la religión también es alegría!”. Nos fijamos en ella. Era Anselma, convertida en monja. Cometimos el pecado de pensar ¡Que desperdicio! Pero nos rectificamos enseguida y pedimos perdón a nuestra Santa Madre Iglesia, in mente. Nos vio y nos saludo sonriente, saludo que contestamos desconcertados, sin saber si llamarle hermana, sor, Anselma o Chelita, como era su apodo. Pero el nombre es lo de menos. Lo importante es lo que dijo: La religión es alegría. Y lo importantees lo que hizo con su vida: ofrendar a Dios, y no perderla ni en la dura disciplina monástica, enseñándonos que aun en la renuncia de los placeres del mundo, la felicidad, también se manifiesta, y la risa fácil, luminosa, también tiene un valor de rezo, de plenitud de un alma privilegiada que sin tristezas ni sombras, exhibe su esplendorosa dicha de esposa de Cristo .-
Mario Halley Mora - MHM
El día era terriblemente caluroso, y el asfalto de la ruta por donde íbamos manejando se sentía pegajoso, como derretido por el sol de fuero. Pasamos por un pueblo, un pueblo cualquiera, y entramos a campo abierto. Y de pronto, en el fugaz momento que nos permitía la velocidad del coche, con ese poder de síntesis que existe en el cerebro humano, vimos una escena pastoral. Una casita pintoresca, con una "parralera" verde delante, emplazada sobre una loma que era al mismo tiempo un ondulante prado de lozano pasto. En el jardincito, crotos y otras plantas ornamentales, y sobre el techo de aquella casita rural, el lujo de una antena de televisión. Un bello conjunto, una ingenua pintura de vida rural, pero dentro de ese marco bucólico lo que mas llamó la atención fue el aspecto humano: un hombre sentado en una silla, a la sombra de un apretado mango de fresca sombra. No tuvimos tiempo de ver qué estaba haciendo, o tomado tereré, o leyendo un diario, o trenzando tientos, o simplemente, haciendo nada. Pero de todas maneras, sentimos envidia, aun dentro de la protección del auto con aire acondicionado, de aquel ser humano de nuestro tiempo que aun tenia el privilegio de sentarse a la sombra de un árbol. Para pensar, para leer, para hacer un cansino trabajo manual sin prisa alguna, o simplemente, para no pensar en nada, sentir sin oir el ruido del viento en el follaje, gustar en la piel la frescura de la sombra, y dejar vagar el pensamiento, el pensamiento purificado por una santa pereza, sin interrogantes filosóficos, sin asperezas políticas, sin señales de tormentas económicas, sin rencor por un ayer en que castigó la injusticia y sin miedo de un mañana que será igual a hoy. En fin reposo total, con el cerebro dulcemente amodorrado trabajando en ralenti, con el oído lleno de rumores y los ojos reconfortados por los colores del paisaje, sentado allí, a la sombra, mientras la naturaleza gentil hace su trabajo, y la mandioca crece bajo la tierra, la naranja va madurando, la abeja zumba de flor en flor, el coco anuncia su perfume de navidad, la olla murmura sobre el brasero, y el chancho se revuelca feliz en su deliciosa mugre de chiquero. Aceleramos y seguimos nuestra ruta, pensando en rectificar aquel cuento en que el hombre feliz no tenía camisa, cambiándolo por el hombre sentado a la sombra de un árbol en una tarde de verano ardiente, sintiendo que la vida pasa sobre él, como las mansas, frescas aguas de un arroyuelo.
Mario Halley Mora - MHM
Hoy, domingo, nos corresponde trazar el argumento de una “historia anodina", y para ello, nada mejor que rendir un homenaje a Crescencio, un modesto señor de nuestro conocimiento. Existe una novela, creo que de Alejandro Dumas, si no estoy equivocado, titulado "El Hombre que Ríe". Es la historia de un pobre niño secuestrado por gitanos. Para exhibirlo como un fenómeno de feria, los gitanos le hacen unos cortes en los músculos faciales, y la cara del niño adquiere una mueca constante de risa, y así crece, y así, "riendo" siempre, se convierte en un ser triste y desgraciado. Crescencio es todo lo contrario, la sonrisa que tiene, se la trajo al mundo, se la pintó Dios en la cara, y nunca se borró de ella. Alguna vez hemos leIdo de personas que tienen una "capacidad de alegría". Crescencio es una de ellas. Ha pasado por muchos avatares amargantes, y nunca perdió la sonrisa, ni el buen humor, ni la bonhomía. Desde joven, enfermó dediabetes, sobre lleva su enfermedad sin poses trágicas ni lamentaciones inútiles, mantiene su "capacidad de alegria". Su vida no ha sido precisamente una cadena de circunstancias felices. Un hijo se le ahogó en la bahia, la madre, viejecita, loca, fue a parar un Asilo, donde estuvo hasta morir. Su esposa, hacendosa modista que le ayudaba en un modesto hogar, dejó la costura por serios problemas de la vista, y una hija, casada con un chileno, emigró a Chile y nunca tuvieron más noticias de ella, por más de que por mucho tiempo escribieron a diarios, emisoras, y basta a las autoridades eclesiásticas del país andino, hasta darse por vencidos y abandonar la empresa. Con toda esta serie de calamidades encima, podría pensarse que Crescencio es un hombre de mirada velada por el sufrimiento, de palabra agresiva por la amargura, de espíritu negado por el resentimiento. Pero no es así. Yo no se de donde, pero de alguna escondida veta interior, siempre está extrayendo alegría, sonrisas, buena voluntad para los demás. No se recoge sobre sus sufrimientos, sino se abre hacia la vida, está ayudando en su barrio a formar una escuela de fútbol para los niños, sale a vender rifas en beneficio de la construcción de la escuela parroquial, pone su televisor en el jardincito de su casa modesta del barrio más modesto aún, para que los vecinos que no tienen aparato vengan a ver los programas nocturnos. En suma, vive, derrama solidaridad, alegria, satisfacciónde estar vivo, de servir, de ayudar, de comprender a los demás. Por eso dijimos que el argumento de esta "historia anodina", tendría un carácter de homenaje y lo es a Crescencio.
Mario Halley Mora - MHM
Una distinguida dama, que acababa de cumplir años y fue agasajada por sus amistades, nos trajo una breve crónica para la Sección Sociales del acontecimiento, acompañada de una fotografía suya. Le dijimos que con mucho gusto publicaríamos aquello, pero de pronto, nos llamó la atención la fotografía en cuestión. Era ella, desde luego, pero. .. 25 años más joven, y el contraste, por no decir pintoresco, resultaba casi grotesco, porque entre la esplendorosa joven que sonreía desde la fotografía y la arrugada, cargada de años y de kilos, dama que nos visitaba había una gran diferencia. Quisimos razonar con ella, Señora - le decíamos - por qué no acepta la realidad de las cosas, el paso irreversible de los años, la pérdida irrecuperable de la frescura del pasado, y nos trae una foto suya de AHORA? Se ofendió un poco y esgrimió la antigua fotografía y nos dijo con algo que quería ser lógico: pero esta joven ... soy o no soy yo? Con paciencia, la replicamos que allí el tiempo nos estaba haciendo, una trampa a todos, y no solo el Tiempo como medida de lo que es pasado, presente y futuro, sino el tiempo de la conjugación verbal. De modo que argüimos: no, señora, Ud. ya no es esta jovencita, Ud. FUE esta jovencita. Esta niña pertenece al pasado, es Ud. misma, pero "fue" otra. Por fin, después de una discusión que a veces se volvía agria, decidimos publicar la crónica, pero no la fotografía. Se fue y nos dejó el hilo para desenredar la madeja de nuestro tema. ¿Por qué tanta gente, y no solamente de sexo femenino, se aferra tanto a la juventud que ya perdió? Recordamos en ese sentido, la respuesta que dio un hombre canoso, al amigo que le dijo que si se teñía el pelo iba a PARECER diez años más joven. El hombredijo: Primero, no me interesa PARECER más joven. Segundo, no me tiño las canas porque me las gané una a una, con trabajo, angustias y sacrificios. Esta respuesta es rica en contenido, humano. El, hombre integro es lo que ES, no lo que PARECE, porque si vive tratando de PARECER y no de ser, se convierte en un engaño vivo, sin ton ni son. "Mi felicidad consiste en reconocer la edad que tengo”, nos dijo una vez una distinguida señora en una reunion social, y en esa afirmación adivinamos el fundamento de un sentido realista de la vida, de la educación, de una discreción elegante y refinada, sobre todo cuando agrego:“En cada edad hay una oportunidad de felicidad . . .¿por que tratar de rescatar lo que corresponde a un tiempo que ya pasó?”
Mario Halley Mora - MHM
Hoy domingo, cumplimos con nuestra tradición de contar nuestra semanal "historia anodina". Es la que nos contó especialmente para este espacio, una señora de edad, amiga nuestra, que nos dijo la historia en sí, pero cuidando el nombre de la protagonista. Entonces, nosotros llamémosla Carmen, la segunda de tres hermanas, hijas de un respetable matrimonio. Nos cuentan que las tres eran bonitas, Y convenientemente educadas en el mismo colegio religioso, hasta culminar el bachillerato. Poco después de alcanzar ese título, las dos hermanas de Carmen se casaron, y Carmen se inscribió en una Facultad, pues seguía siendo soltera, y decidió seguir sus estudios, pero los interrumpió, porque sus padres se estaban volviendo viejos, y consideró mejor quedarse en casa a cuidarlos. Poco a poco, el tiempo avanzó, sus hermanas ya eran madres prolíficas y Carmen estaba abandonando la florida condición de soltera, para ir entrando en la amarga de solterona. Murió su madre, y su padre iba declinando a ojos vistas. A los 35 años de Carmen, se produjo el acontecimiento asombroso y consternante para las hermanas. Confesó a sus hermanas que estaba embarazada, Y que pensaba conservar el hijo. Y allí se plantó. Jamás confesó ni confidenció quien era el padre de su hijo por nacer. La casualidad hizo que el chico naciera apenas una semana después que su padre falleciera, de modo que el destino de Carmen, cambió de objeto. Ya no se trataba de cuidar a un padre, sino de criar un hijo.El chico creció, estudió en los mejores colegios, y terminó recibiéndose con honores en una de las Facultades de la Universidad. Se casó, y ahora Carmen,como sus hermanas, es una abuela feliz. Discutimos esta historia con la buena señora que nos la contó tan prudentemente, ocultando los nombres y apellidos, Y logramos extraer de ella una opinión que da una validez tangencial al pecado de Carmen, de convertirse en "madre soltera" . Nos dijo la buena señora que Carmen no era una aventurera liviana, sino una chica que tomó conciencia de la soledad y de la falta de objetivos que la vida de solterona le deparaba. Entonces no salió a buscar amores fáciles, salió a buscar un hijo, y lo consiguió. Quien fue el hombre, nadie lo supo, ni Carmen se preocupo de contar porque en cierto modo, ese hombre solo fue para Carmen el medio de alcanzar un destino mejor, salvarse del naufragio de la soledad. No le discutimos a la buena señora. Ella lo cree así, y así debió ser. Al final no somos nadie para juzgar.-
Mario Halley Mora - MHM
Un distinguido y respetado amigo, culto y sobre todo "capo" por la alta posición que ocupa, vino a charlar con nosotros, y en amable discusión, poner en duda nuestras convicciones sobre las llamadas "artes marciales". Hay que destacar, que el buen amigo es "cinturón - de - no - se -qué - color", especie de generalato en el ramo, lo cual no nos preocupaba en absoluto de terminar la discusión con una clavícula rota o algunas costillas lesionadas en serie, porque sabíamos que él sí era un hombre equilibrado, ponderado y prudente, aunque atribuimos eso más a su cultura universitaria que a su paso por el Gimnasio. Coincidimos en un punto: las artes marciales llevan (o deben llevar) al practicante al dominio de sus pasiones y de sus emociones, y a cierta categoría de paz interior. A partir de ahí, le hicimos la pregunta que consideramos clave: ¿Cómo se logra llegar a ese dulce estado de pasividad ... a través de la violencia? Nos miró genuinamente asombrado. "¿Violencia. qué violencia?", nos pregunto. Le respondimos: "Mira, las “artes marciales” son para la lucha de un hombre contra otro hombre. La esencia de la lucha es la finalidad de vencer. Vencer es hacer daño, o por lo menos, humillar al rival. Para vencer hay que tener más fuerza, más astucia, más habilidad, imponer la superioridad física: no es eso violencia?" . Se enojó un poco, e irritado nos replicó: ”Presentas las artes marciales como un riña de gallos"." - No tanto - le dijimos - pero . . . ¿Para qué se enfrentan lo dos luchadores? ¿Para decirse lo mucho que se quieren dándose codazos, golpes en la nuca, puñetazos al corazón, patadas en el hígado?" Como no íbamos a ponemos de acuerdo, le contamos un episodio visto el domingo pasado en el Estadio. Un hombre y su hijo iban buscando su asiento, pasando entre apretadas filas de gente ya sentada. Sin querer, pisó los pies de un señor maduro, que tenía mucha estima al lustre de sus zapatos, o tenía callos dolorosos. Lo cierto es que se irritó y dio un empujón a quien lo había pisado, que perdió el equilibrio y cayó sobre la gente sentada en el escalón inferior. ¡Para que lo hizo!. De algún lado, le cayó un rayo sobre la cabeza, sintió un lacerante dolor que inundaba todo el cerebro, vio todo rojo, sintió náuseas y se desvaneció. ¿Qué había ocurrido? Muy sencillo, que el chico de 12 años, hijo del empujado, que venía detrás,aplicó al maduro e irascible señor un golpe de "artes marciales" con el canto de la mano, por encima de la oreja en defensa de su papá. Aquel chico había aprendido a hacer un terrible daño, quizás a ocasionar sin querer un paro cardiaco a un viejo, pero no había aprendido nada de la “templanza y serenidad” de que tanto se habla.-
Mario Halley Mora - MHM
Un amigo nos cuenta algo curioso,y a la vez poético. Hace ya veinte años que se casó, y en aquella ocasión, su madre le regaló un reloj despertador de mesa, de marca alemana, con el antiguo sistema de dos cuerdas, una para el reloj, otra para la campanilla. Era ya entonces, de modelo antiguo, algo así como un objeto familiar de valor sentimental y durante veinte años, el reloj aquel funcionó perfectamente, con su bruñida y exacta campanilla montada sobre la caja redonda del reloj de gran esfera y primorosos números. Pero he aquí que en su último cumpleaños, sus hijos "hicieron una contribución" y regalaron a papá un nuevo reloj despertador, moderno, de aquellos a los que se les pone una pila eléctrica y funcionan más de un año. Además, en cuanto a diseño, el reloj era un chiche, elegante y vistoso. De modo que el nuevo reloj se instaló en el dormitorio y el antiguo fue a parar a una pieza del fondo de la casa. Pero nos cuenta nuestro amigo, que en la misma noche en que había estrenado el nuevo reloj, no podía conciliar el sueño; algo le molestaba, la almohada le parecía incómoda, la mente no se sosegaba como para dar paso al sueño. Encendió la luz y se puso a leer algo, porque la lectura le provoca sueño, pero ni aún así logró dormir. Volvió a apagar la luz y trató de dormir, pero en vano. Entonces se puso a reflexionar sobre la causa del extraño desasosiego que le impedía conciliar el sueño, y empezó a caer en la cuenta de que "faltaba algo". Pero qué? ¡Claro! se dijo, lo que pasa es que hay demasiado silencio, me falta el tic-tac del reloj. Ese sonido que por veinte años le acompañó, de repente estaba ausente, y como él dijo: "el silencio me aturdía" porque el nuevo reloj, era absolutamente silencioso. Hoy, el viejo despertador de la madre ha vuelto al dormitorio y el nuevo ocupa un decoroso lugar en el escritorio. Y eso es todo, aunque falta decir aquello gastado, pero siempre vigente de que las cosas inanimadas o minúsculas, con el paso del tiempo, adquieren espíritu y hasta parentesco con la casa y con las personas. Y para nuestro amigo, la ausencia del tic-tac amigo y fiel del viejo reloj fue como el exilio del espíritu de su casa y de su lecho, que volvió a ser acogedor, cuando repuso el reloj en su sitio, y sintió que su sueño se acunaba con el rítmico latido del viejo reloj, como un mágico eco del corazón de la madre ausente.-
Mario Halley Mora - MHM
La mujer tenía un hijo en brazos, y parada en la esquina, esperando un ómnibus, tenía también a su lado un nutrido equipaje, una vieja valija atada con una cuerda, un gran bulto envuelto en una sabana, un cajón de madera con humilde contenido de ollas, platos, pavas y sartenes y una vieja "gurupa" también llena de cosas. O se trataba de una mudanza o de un viaje. Pero en todo caso, aquel equipaje era mucho más de lo que la humilde mujer, con un bebé en brazos, podía transportar sola. Para peor, los ómnibus no se detenían ante sus señales, reacios los choferes a llevar pasajeros con equipaje. Y como ninguna desgracia viene sola, el tiempo se había obscurecido y los relámpagos y los truenos anunciaban una próxima tormenta, aumentando así la aflicción de la mujer. Y allí entró en escena "la barra", un grupo de jóvenes y adolescentes del barrio que con sus travesuras tenia a mal traer al vecindario , con los pelotazos que rompían vidrios y con la captura del minino mimado de alguna solterona al que soltaban con unas latas atadas a la cola. Pero esta vez, la "barra” de chicos demostró que no todo está perdido. Se interesaron en la suerte de la desdichada señora, a la que habian observado en sus vanos intentos de parar a los ómnibus. Averiguaron que quería llegar con sus bártulos hasta la terminal de ómnibus de la campaña, y que desde luego, no tenía dinero para darse el lujo de tomar un taxi. Uno de los más grandulones, y el más odioso de todos porque acostumbraba a hacer “piques” con el auto de su padre por el barrio encontró la solución se trajo el coche paterno, cargaron el equipaje, embarcaron a la mujer, y amontonándose con ella en el vehículo, la llevaron hasta la terminal. Asunto solucionado. Aquello nos movió a la reflexión, en el sentido de que somos demasiado livianos y exigentes para calificar a los Jóvenes y adolescentes. Apenas los vemos en las calles ya presumimos que son vagos; cuando arman tremendos bochinche decimos sentenciosamente que a lo mejor están drogados. No nos detenemos nunca a pensar en la natural euforia de la juventud, que debe tener una vía de escape. Nos inclinamos a pensar mal, en términos de patota, de mala educación, de atropello o de faltade respeto... hasta que un gesto de generosa solidaridad como el protagonizado por los cabezudos del barrio, nos llama a la realidad de que por encima de "inconductas" disculpables, siempre se puede esperar el esto que hable de salud mental, y de sana moralidad.-
Mario Halley Mora - MHM
Tal vez la tendencia sea pensar que por la razón de que un padre envía a su hijo, o a su hija a un colegio privado,ya está forrado de plata. Y no es así, generalmente, pagar la mensualidad de un colegio particular sea un pesado sacrificio, una carga pesada del presupuesto familiar, que el padre enfrenta quizás porque le resulta más tranquilizador que su hijo, o especialmente su hija, concurra a una Institución cercana, o porque sencillamente no consiguió plaza en los colegios oficiales. Pero la realidad es que se le trata a ese padre como dijimos - como si dispusiera de dinero a montones. Y eso no puede ser. El Ministerio de Educación debe intervenir para regular los "gastos extras" que debe afrontar el padre de familia en un colegio particular. El caso que promueve este comentario - í, puede ser típico y demostrativo de una tendencia abusiva por parte de un Colegio. Se trata de una persona que ha llegado hasta nuestra redacción a deciros que tiene a su hija en un Colegio religioso, donde paga una mensualidad normal de aproximadamente 5.500 guaraníes, cuota a la que desde luego, se suma la compra de los Iibros de textos, dos uniformes al año, cuadernos y otros gastos. Pues de lo que se queja con justa razón este señor, es que permanentemente, está erogando otros gastos que son "obligatorios" conforme a la comunicación que le hace la Dirección del colegio donde está su hija. Primero -dice - fue una suma "por derecho a usar la biblioteca". Luego, vino la exigencia de la compra de buzos completos con la leyenda del Colegio, por algo mas de 2.000 guaraníes, después, la compra de camisetas y shorts para gimnasia "para uniformar a todos". Casi cada mes dice - aparece una nueva exigencia "obligatoria" y la última, fue una "rifa" de 2.000 guaraníes para que la niña concurriera OBLIGATORIAMENTE a los días de "retiro espiritual". Haciendo cálculos - señala nuestro irritado visitante entre uniformes libros de texto y estos gastos obligatorios, la suma anual destinada a la educación se triplica, o quizás mas, lo que constituye una desconsideración teniendo en cuenta la época de austeridad que estamos viviendo.Tiene toda la razón del mundo, y lo bueno seria que el Ministerio de Educación,tome cartas en el asunto, y decida que TODO GASTO QUE NO SEA EL DE LA CUOTA NORMALMENTE PAGADA, no sea obligatorio, sino voluntario. Por lo dicho, que porque un padre sea capaz de enviar a su hija a un colegio pagado, no significaque sea Creso.
Mario Halley Mora - MHM
Una insólita historia nos traen las entregas de esta semana de las revistas extranjeras. Se trata de que en Francia, viven dos hermanas, gemelas idénticas. Ambas casadas, pero una de ellas con capacidad de engendrar hijos y la otra estéril. Esta, la mujer estéril, buscó todos los auxilios médicos posibles para poder concebir, pero no hubo caso. Entonces, se le ocurrió que podía tomar prestado el vientre de su hermana fértil para concebir su hijo, y así le planteó a su gemela. Ella, que ya era madre de dos hijos y divorciada, aceptó ser fecundada por su cuñado, es decir, por el esposo de la hermana estéril, y para nó hacer la cosa demasiado cruda, como acostarse con el cuñado, se convino en que un médico le inyectaría lo más castamente posible, el semen del marido de la hermana. A la objeción de que al final de cuentas, el bebé no sería suyo y de su marido, sino de su hermana y su marido, la mujer estéril respondía que como eran gemelas, idénticas con su hermana habían sido concebidas en el mismo óvulo y por consiguiente, tenían naturaleza genética idéntica. Al fin, el marido se sometió a la extracción correspondiente y el resultado le fue inducido en el organismo de la cuñada. El "injerto" prendió y nació un bebé, y según dice la noticia, son muy felices los tres, porque al minuto siguiente del parto, la madre I le dijo a lamadre II "aquí está tu bebé, y chau, misión cumplida". Como la noticia ganó las columnas de la prensa, empezaron a surgir las opiniones. Un sacerdote dijo que era un pecado porque el acto connotaba una forma de adulterio, y de yapa, la Iglesia dice que el hijo debe ser fruto de un acto de amor entre dos, nó de un acuerdo entre tres. Un abogado señaló que se plantearía un serio problema en cuanto a la situación jurídica del bebé, que resultaba hijo de su tía y sobrino de su mamá. Un siquiatra, anticipó serios trastornos al chico cuando tuviera razonamiento y se enterara de su extraña procedencia, que le llevaría a un estado de confusión llamado precisamente "confusión de identidad". Una escritora dijo que era una locura, y que la mamá estéril en vez de someter al gaznápiro del marido a tanto manipuleo humillante, hubiera adoptado un chico. y por fin, una madre de familia, autora y gestora de su propia y numerosa prole, califica el asunto como una monstruosidad. Y bueno.... Qué dice USTED, amable lectora?
Mario Halley Mora - MHM
Hemos estado recientemente en Buenos Aires, y lógicamente, pasamos revista a algunas cosas que pueden ser comparadas con lo nuestro. Por ejemplo, la televisión. Nos resultó curioso quela TV argentina, teniendo mucho más material humano, mucho más de respaldo publicitario, y quizás algo más de recursos técnicos que la nuestra, no resulta de ninguna manera superior a la televisión paraguaya. También allá fatigan al telespectador los programas enlatados, y en cuanto a los programas vivos, los libretos son de una increíble, ramplona y chabacana pobreza, sin que de esa pobreza los salven la exhibición abusiva de modelos bien desvestidas. En un país que produjo grandes libretistas, parece que no quedó ni uno, porque todos se repiten, inventan situaciones "cómicas" que dan ganas de llorar.Tanto es asi, que comparando objetivamente, la esforzada serie que se hizo aquí, la Oficina de Alberto, con todo que anduvo medio a la deriva en cuanto a libreto y pintura de personajes, resulta superior a muchas series que vimos en Buenos Aires. En lo único que tal vez nos aventajan, es en la abundante transmisión de eventos deportivos, algo de fútbol, carreras automovilísticas, polo y otros deportes, cosa que por otra parte, nuestra televisión es muy capaz de hacer, a poco que algunos dirigentes deportivos se apeen de su angurria comercial, y que los rubros publicitarios, en vez de aturdimos con tantas repeticiones desde estudio, patrocinen programas realmente interesantes. Nuestros noticiosos no le van a la zaga a los de los argentinos, ni siquiera en lo que se refiere a los acontecimientos internacionales transmitidos por satélite, y en cuanto a la calidad técnica de la transmisión, color, claridad, ajuste, sonido, etc., parece que nuestros equipos son mucho más eficientes que los que están usando en Buenos Aires, salvo ATC que tampoco "sale tan bien" como nuestros canales. En resumen, no hay motivo para quejarnos de nuestra televisión ni considerarla inferior, y si hay que crear con la ciencia, es sobre el valor informativo, formativo y cultural de la TV, inducir tal conciencia en los anunciantes y sacarIes de su modorra para abrir el camino a las cámaras para que dentro y fuera de estudios, enfoquen y conciban programas que somos tan capaces de realizar, igual o mejor que los de Buenos Aires, que repetimos, no son nada de otro mundo.
Mario Halley Mora - MHM
El hombre tuvo una niñez feliz,compartiendo una gran casa quinta en la periferia de la ciudad de entonces, ubicada sobre la calle Amambay, con su madre y hermanos. Su padre se había marchado del hogar, pero aún así, la familia, en tomo a la madre, era unida y se manejaba dentro de recursos limitados, pero no angustiosos. La felicidad de aquel niño que fue, estaba hecha de una temprana comunión con la Naturaleza. El gran patio de la casa tenía un mangal,e infinita variedad de otros árboles frutales, aguacate, lima de persia,nispero, guavirá, yvapuru, aguaí que era el frondoso escenario de las asambleas de los guyrau y de los chovy, e incluso, tres gigantescos ejemplares de "pomarrosa" de perfumados frutos que ya no se ve en la ciudad. El niño amaba cada rincón da aquella floresta, recorría senderos secretos, sabía dónde las gallinas casi salvajes y sueltas de la heredad hacían su nido en el yuyal y empollaban sus huevos. Para sus cinco años, aquello era lo más parecido al paraíso. Pasó el tiempo, mucho tiempo. La familia se dispersó, la madre murió, como algunos de los hermanos, y aquella propiedad, en un algún momento de angustia, fue malvendida por la madre. Hoy, aquel niño de cinco años es un hombre que está alcanzando sesenta, y piensa en la felicidad como en un retorno al tiempo feliz de la infancia. Como tiene recursos económicos de cierto desahogo, buscó una quinta para comprarla, y la encontró a cuarenta minutos de automóvil de la ciudad. Sus dimensiones son casi las mismas que la de su Infancia, los árboles frutales abundosos y variados, y lo que en su niñez fue un aljibe en la actualidad es un manantial. Alambro, plantó nuevos árboles, dejó crecer libremente la maleza, edificó una casa sobre el mismo modelo que la de su infancia, compró gallinas, de las criollas, mestizas y descastadas que en aquel tiempo sin industrias avícolas de pechugones se criaban en los patios asuncenos y las dejo en libertad en la quinta, y por fin, hasta adquirió un perro de la misma raza que Yeb, él amigo de su niñez y lo nombro cuidador de la heredad. En suma, reprodujo el universo feliz donde pasó las horas más dichosas de su vida. La única diferencia, es que ya no tiene cinco años, sino cerca de sesenta, pero para su felicidad, ha conservado a pesar de los golpes de la vida, la inocencia visceral implícita en todo ser humano que ama la Naturaleza, y en ella vive y con ella goza de las alegrías de vivir. De modo que la edad no importa, es sencillamente un ser humano que hallo felicidad completando un circulo que le devuelve a la inocencia de su infancia, Y que más puede pedir
Mario Halley Mora - MHM